Guatemala, 12 de marzo de 2008
Opine acerca de la extradición, desde México, del ex presidente Alfonso Portillo, quien deberá enfrentar a la justicia en el país.
[ participe ]

CATALEJOHora sin cambiosMario Antonio Sandoval

UCHA´XIKTierra, tierra, tierraSam Colop

COLABORACIÓNRespeto mutuoDanilo Arbilla

ECLIPSEAlerta amarillaIleana Alamilla

CARA PARENSNo más escuelas sin librosHosy Orozco

A CONTRALUZHaroldo ShetemulSin rostro indígena
CUANDO TOMÓ POSESIÓN como presidente, Álvaro Colom aseguró que su gobierno tendría rostro indígena. Dos meses después y cuando ya ha sido repartido el pastel de puestos, la situación es diametralmente opuesta. No hay tales, y al igual que sus predecesores, el rostro de este gobierno es ladino y patriarcal, porque los indígenas y las mujeres siguen siendo minoría. Esta es una de las contradicciones que se acentúa en este régimen autoproclamado socialdemócrata, pero que tiende a reafirmar las raíces estructuralmente racistas del Estado guatemalteco.
SI ANALIZÁRAMOS EL PLAN de gobierno de la Unidad Nacional de la Esperanza, presentado en la campaña electoral, encontraríamos que en realidad no hay incongruencias. En ese documento no hay un apartado específico que señale la incorporación de los pueblos indígenas en las esferas del poder del Estado. No es sino hasta en la sección de anexos donde se presenta una “Propuesta de pueblos indígenas para el plan de gobierno de la UNE”, el cual está en la página 211. Tanta era la importancia que este partido les daba a los pueblos originarios del país que solo incluyó una iniciativa, lo cual quiere decir que no era parte del plan.
EN ESA “PROPUESTA” se leía: “Por primera vez un partido político abre espacios a la diversidad étnica del país, buscando que los pueblos indígenas sean actores en los cambios que impulsará esta institución política”. En la práctica, entre ministros y viceministros, en total 51 funcionarios, solo tres de esos “actores” son indígenas, en un país donde la mayoría de la población es indígena. Más adelante se lee en esa “propuesta”: “En las relaciones exteriores se establece la participación y presencia de los pueblos indígenas en las diferentes embajadas y consulados”. Eso es lo más falso, ya que el gobierno de Colom eliminó de la lista del servicio exterior a los embajadores indígenas.
ENTONCES, ¿QUÉ QUEDA del discurso socialdemócrata de inclusión indígena? Quizá la banderita de los cuatro pueblos, como un accesorio folclórico que no nos dice nada, ya que la mayoría de guatemaltecos no la conoce. El presidente Colom afirma que no es tan importante la presencia de indígenas en su gabinete, sino que lo fundamental es la orientación intercultural de sus políticas. Esa ha sido la cantaleta que hemos escuchado durante décadas en las cuales les ha sido negado a los pueblos indígenas su derecho a participar en la toma de decisiones que les afectan. Esa es la esencia del Estado discriminador y paternalista que cree saber qué es bueno para los indios.
COLOM TAMBIÉN ARRIESGA una declaración al indicar que entre sus funcionarios no hay racistas. Eso es muy difícil de valorar, salvo que el mandatario viviera con tales burócratas. El racismo es un conjunto de actitudes, comportamientos, valores y sistemas que establecen en forma abierta o velada un orden jerárquico entre grupos étnicos. Incluye disposiciones estructurales y prácticas institucionalizadas que producen desigualdad. Si los vemos en su conjunto, el Gobierno y el presidente Colom incurren en prácticas racistas y discriminatorias por la forma en que vedan el derecho de los pueblos indígenas a participar de manera directa en la toma de decisiones de Estado.
Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos
© Copyright 2007 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio