Guatemala, 17 de marzo de 2008
Análisis País debe simplificar su sistema tributario para hacerse de más recursos
Llegada de inversiones y creación de empleos depende también de las políticas tributarias.
Según ejemplifica Hidalgo, al buscar una nueva solución para desarrollar su economía, Estonia adoptó un impuesto uniforme (flat tax) de 26 por ciento en 1994 y “nunca se ha arrepentido”. Combinado con otras reformas de libre mercado, el impuesto uniforme ha ayudado a Estonia a convertirse en una de las economías con mayor crecimiento en el mundo.
El sistema de Estonia no es una versión totalmente pura del modelo del impuesto uniforme. Pero está notablemente libre de distorsiones, exenciones, “trucos” y penalidades. La tasa fija se aplica a los ingresos personales y a la renta de negocios. Y puesto que uno de los principios dominantes del impuesto uniforme es que la renta se debe gravar solamente una vez, no hay impuesto a la muerte, ningún impuesto a la riqueza ni doble tributación a los ahorros o dividendos.
Aunque (o quizás porque) se han cortado las tasas de impuestos, los ingresos fiscales por impuestos sobre la renta se han casi duplicado desde el 2000 y los ingresos por impuestos corporativos subieron en más de 300 por ciento en ese país.
“Tan sólo la reducción del impuesto sobre la renta bastaría para que se incrementen los ingresos tributarios; no hace falta que se aumenten o creen nuevos impuestos en Guatemala”
Por Eduardo Smith
La solución a la falta de recursos del Estado para cumplir con sus funciones básicas no está en el incremento o creación de nuevos impuestos; sino en la simplificación e incluso reducción de los mismos, opina Juan Carlos Hidalgo, coordinador de proyectos para América Latina en el Cato Institute, un centro de investigación en Washington.
El experto afirma que el gobierno del presidente Álvaro Colom tiene delante de sí una buena oportunidad para promover una reforma fiscal “integral” pero agrega que sería “irresponsable” que esos cambios fueran en el sentido de aumentar o crear nuevos tributos, porque atentarían contra el fin principal de la reforma: incrementar los recursos del Gobierno.
Hoy la Comisión del Diálogo Fiscal tiene previsto entregar al Consejo Nacional para el Cumplimiento de los Acuerdos de Paz su propuesta fiscal.
Esta es una síntesis de la entrevista con Hidalgo desde la cede del Cato en Washington.
Efectivamente es un sistema complejo y ello envía la señal de que debe hacerse una reforma encaminada a que el Estado se haga de más recursos y se faciliten las condiciones de negocios. Veo muy bien que Guatemala se haya embarcado en un diálogo que pueda avanzar en esa dirección de cambios.
Guatemala no tiene que inventar el agua azucarada. La experiencia mundial nos demuestra que ya no hay que perder tiempo en complicadas y confusas fórmulas, la solución está en el flat tax (impuesto uniforme) o en reducir el impuesto sobre la renta y generalizar los impuestos al consumo.
Tan sólo la reducción del impuesto sobre la renta bastaría para que se incrementen los ingresos tributarios. Guatemala tiene una tasa de este impuesto muy alta, y lo que están haciendo otros países en la región es reducirla hacia el rango del 15 ó 18 por ciento. Aumentar o crear otros impuestos sería un acto irresponsable por parte del Gobierno, pues alejaría las inversiones y no facilitaría la inserción de las empresas informales al sistema.
El concepto de la carga tributaria es absurdo, porque no dice nada sobre la naturaleza de las tasas que se pagan en un país. Resulta paradójico que Guatemala, uno de los países catalogados con la carga tributaria más baja de la región, cuente con tipos del impuesto de renta corporativo y personal claramente superiores a los de Brasil, la nación con la carga tributaria más alta. Esto quiere decir que el aumento de impuestos no es la solución sino su reducción y la eficiencia en el gasto del Gobierno.
Lo ayudaría increíblemente. Esto porque con sistemas impositivos complejos y tasas altas, la carga del pago de impuestos cae sólo en unos pocos que persisten en el marco de la economía formal, entre los que se cuentan una gran cantidad de familias de la clase media trabajadora. Un nuevo sistema más simple y con tasas bajas ampliaría esa base.
Pues haciendo todo lo que hemos platicado anteriormente. Según informes empresariales a nivel mundial, en Guatemala se pueden demorar hasta 129 días para pagar impuestos o resolver algún caso relacionado a éstos. También suele haber toda una serie de requisitos que resultan costosos. Creo que en muchas partes de Latinoamérica sigue vigente el adagio de que hay que ser rico para poner un negocio y no al revés, de que se puede poner un negocio para hacerse rico.
Así es, si son las adecuadas, fomentarán el crecimiento del país. Guatemala ha crecido excepcionalmente en los últimos cuatro años y ese ritmo se debe mantener por lo menos por diez años más para que se empiecen a ver resultados en la reducción de la pobreza y creación de riqueza.
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