Guatemala, 18 de marzo de 2008

DE MIS NOTASEstado de Derecho y Pro-nadieAlfred Kaltschmitt

MIRADORInteligencia gratuitaPedro Trujillo

PUNTO DE ENCUENTROEl meollo del asuntoMarielos Monzón

WACHIK´AJLejosMartín Rodríguez

SIEMBRAElección norteñaCarlos Enrique Zúñiga Fumagalli

HOMO ECONOMICUSJosé Raúl González MerloDiaco-terrorismo
La Dirección de Aten-ción y Asistencia al Consumidor (Diaco) se ha lanzado en una absurda cruzada de acoso en contra de los panaderos. Los acusa de realizar incrementos “desmedidos” al precio del pan. Por ese “delito” se ha dedicado a multarlos, denunciarlos al Ministerio Público y levantarles actas que serán usadas en su contra. Según el Gobierno, la “oportuna” intervención de la Diaco protege los intereses del consumidor.
La realidad es otra. Al igual que otros sectores de la economía nacional, los panaderos han visto incrementado el precio de sus materias primas. La Prensa ha reportado ampliamente el significativo aumento en el precio de la harina a nivel global. Adicionalmente, el gobierno de Berger nos heredó otro incremento al salario mínimo. El combustible, la manteca y tantos otros insumos de producción también han subido. Mucho han aguantado los productores en aumentar su precio final.
Todo esto, obviamente, es del conocimiento de la Diaco. Pero, al final del día, esa entidad no existe para “proteger” a los consumidores sino para implementar una agenda populista y demagógica. Por ello es que le parece más fácil acusar a los panaderos de especuladores. La Diaco dice que le han subido al pan más de la cuenta y por ello hay que condenarlos. Lo que la Diaco no menciona es que no hay persona que produzca para perder. Si el Gobierno continúa acosando a los productores de pan, lo que va a conseguir es que el pan no solo sea “caro” sino que, además, escaso. De hecho ya han acabado con los panaderos más pequeños y débiles.
Es absurdo, no tiene sentido y es contraproducente que se persiga injustamente al que está trabajando con honradez. Lo que nuestro país necesita es más trabajo y productividad, no acoso y persecución. Lamentablemente, este gobierno no entiende y no quiere entender lo anterior. Tanto así que, ahora, planea cambiar la Diaco por una “procuraduría del consumidor”. Peor aún, porque ésta tendrá más facultades arbitrarias. Cuando un producto sube de precio, lo peor que se puede hacer es acosar al productor, porque eso desalienta la producción; justamente lo opuesto a los mejores intereses del consumidor.
La Diaco es una inútil institución. Es peor que inútil, porque si así lo fuera, no causaría daño. La injusta y arbitraria persecución se ha convertido en una campaña de terrorismo en contra de los panaderos. Suficiente castigo fue que nos expulsaran del paraíso terrenal para “ganar el pan con el sudor de nuestra frente”, como para que, encima de todo, tengamos que soportar el acoso de las instituciones públicas.
heconomicus@hotmail.com
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