Guatemala, 18 de marzo de 2008

DE MIS NOTASEstado de Derecho y Pro-nadieAlfred Kaltschmitt

HOMO ECONOMICUSDiaco-terrorismoJosé Raúl González Merlo

MIRADORInteligencia gratuitaPedro Trujillo

PUNTO DE ENCUENTROEl meollo del asuntoMarielos Monzón

WACHIK´AJLejosMartín Rodríguez

SIEMBRACarlos Enrique Zúñiga FumagalliElección norteña
Por primera vez en la historia norteamericana, un representante de las minorities será candidato a la Presidencia, por uno de los dos partidos más importantes del coloso del norte. Esto, apenas hace unas cuantas décadas, sería algo inconcebible; este es un importante avance que debemos celebrar todos, la igualdad debe prevalecer ante todas las cosas; todos tenemos los mismos derechos.
Pero esto no es tan sencillo como parece: los responsables de la campaña de la señora Clinton ya insinúan que su contendiente no sería tan popular ante los medios si no fuese por el color de su piel. Los asesores de Hillary Clinton jamás pensaron que Obama sería la piedra en el zapato, daban por hecho la nominación.
Sin duda que el carismático dirigente demócrata Barack Obama es el primer líder negro con posibilidades reales de llegar a la Casa Blanca. Sin embargo, no las tiene todas consigo. Si bien su piel es morena, él no es un representante de los afronorteamericanos. Su padre es africano de origen y no afronorteamericano; esto hace una diferencia sustancial. Por otro lado, para nuestros hermanos latinos, si bien son parte de otro grupo de minorities, Obama no es santo de su devoción. Tienen razón de preocuparse, puesto que los negros americanos siempre han considerado a los inmigrantes latinos como una competencia, y se ven amenazados ante el crecimiento exponencial de la población hispana. Algunos analistas aseguran que, de ganar Obama, las políticas antiinmigrantes serían aún más rígidas.
Los incendiarios sermones del asesor espiritual de toda la vida de Obama, el pastor Jeremiah Wright, que marcan claramente el resentimiento racial, están causando un daño profundo en su campaña. “Este país se fundó y está dirigido según un principio racista (…). Creemos en la superación blanca y en la inferioridad negra (…) más que en el propio Dios”, dijo Wright en un sermón dominical. Por más que Obama intente alejarse del pastor, a quien separó de su campaña, los indecisos empiezan a preocuparse seriamente sobre una revancha racista, de ser electo.
A un lado del fenómeno mediático de Obama está el senador republicano John McCain, quien avanza sigilosamente en las encuestas de preferencia. Se impuso a la derecha de su partido; hace dos semanas, en las primarias de Texas y Ohio, McCain completó el número de delegados para ganar la candidatura republicana. Pero también a nivel nacional ha cambiado su aceptación: Gallup lo tiene este sábado empatado con Obama con 45 por ciento y con Hillary con 46 por ciento; la encuesta de Newsweek lo tiene un punto debajo de Obama y dos debajo de Hillary. De seguir el apaleo entre demócratas, no sorprendería que McCain crezca geométricamente.
Los ataques de que ha sido objeto McCain por parte del prestigioso The New York Times y los cuales han sido revertidos con éxito, sumados a que el senador es un héroe de guerra que fue torturado en Vietnam, han impulsado aún más su prestigio. Al contrario a Obama, McCain ha apoyado los TLC con América Latina, es duro crítico de Chávez, es amigo de flexibilizar la inmigración —una muestra más de ser moderado—, algo que puede acercarlo más a los latinos, quienes ya lo apoyaron en la Florida. A John McCain le puede llegar su mejor momento en el segundo semestre, justo a las vísperas de la elección.
cezunigaf@hotmail.com
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