Guatemala, 18 de marzo de 2008
Plástica
Por Irma de Luján
A partir de la Independencia en el año de 1821, se empiezan a notar ciertos cambios en la celebración de la Semana Mayor. La presencia liberal es muy fuerte para que ésta no incida en una de las más significativas manifestaciones religiosas.
“Si bien ésta se sigue celebrando en la forma tradicional, o sea del período colonial, el pensamiento liberal se percibe fuertemente en las ideas de algunos de los próceres de la Independencia, que se mostraron algunas veces anticlericales y enemigos del culto religioso externo, una de cuyas expresiones más evidentes son las Procesiones de la Semana Santa” (L. Luján. Semana Santa tradicional en Guatemala).
La presencia de un número bastante grande de viajeros que llegaba a nuestro territorio da testimonio de cómo eran las procesiones por esos años. Estos viajeros llegaron por muy diversas razones, algunos simplemente por el afán de conocer nuevas tierras, recién independizadas de España; otros, cumplían misiones diplomáticas de sus respectivos gobiernos, y algunos llegaron atraídos por el deseo de investigar nuevas tierras, específicamente por investigar nuestro pasado precolombino, la flora y la fauna y su característica geología, en particular el gran número de volcanes que posee Guatemala.
No existen documentos suficientes sobre estos viajeros, sobre todo los que se refieren a nuestra cultura, pero sí se sabe que Robert Dunlop, Afred P. Musdslay y el británico George Thompson no parece que coincidieron con las festividades de la Semana Santa. El celoso pastor protestante Henry Dunn apenas le permite su autosuficiencia de celoso dirigente mencionar muy superficialmente y bastante despectivamente las procesiones, las que describe de esta manera: “Tal vez no haya otro país en el mundo donde hayan más procesiones religiosas que en Guatemala, distinguiéndose siempre por su rígida observancia de las ceremonias de la iglesia, que ahora sobrepasan” (L. Lujan M.). Esta curiosa descripción está fichada en el año 1827.
John L. Stephens pasó la Semana Santa en Quetzaltenango, nos deja una viva descripción de lo que observó. Comienza describiendo la iglesia parroquial del Espíritu Santo, lo que es en la actualidad la Catedral de Quetzaltenango. Por su descripción y por ese entonces esta iglesia debió ser un maravilloso conjunto barroco. Aun hoy podemos admirar la admirable fachada, que más de alguno ha pretendido destruir. Con la acuciosidad de Stephens al describir la noche del Jueves Santo, nos proporciona hasta las medidas del templo. Este viajero hace una hermosa descripción de la ceremonia. También nos describe con interesantes detalles una impresionante procesión nocturna realizada en esta ciudad. (Datos tomados del libro Semana Santa tradicional, de Luis Luján Muñoz).
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