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Guatemala, 25 de marzo de 2008

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DE MIS NOTAS¿Áreas protegidas?Alfred Kaltschmitt

HOMO ECONOMICUSOtra reforma tributariaJosé Raúl González Merlo

MIRADOREnfermos de miedoPedro Trujillo

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WACHIK´AJPaís racistaMartín Rodríguez

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EDITORIAL

Efecto permanente de las invasiones

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Las invasiones a las áreas protegidas del país deben ser analizadas en su verdadera dimensión trágica, porque en casi la totalidad de casos tienen efectos negativos permanentes, o al menos necesitados de mucho tiempo para ser reparados en demasiados aspectos: sociales, económicos, históricos, ambientales y también políticos. No solo se circunscriben al territorio guatemalteco, sino en muchos casos pueden afectar de manera negativa a países vecinos e incluso a buena parte del continente americano.

Las invasiones están basadas en una mentira con la que grupos con fines inconfesables engañan a campesinos: la tierra les pertenece por derecho ancestral. Eso simplemente no es cierto. Hay propiedad privada, pero también terrenos estatales que por una serie de razones muy válidas han sido catalogados como áreas protegidas. Al pertenecer al Estado guatemalteco, la invasión es tan ilegal como hacerlo en tierras que tienen a alguien como dueño.

Desde el punto de vista ambiental, el daño que se causa es incalculable. La destrucción de la selva genera efectos como la desertificación y la destrucción de la capa de humus, muy escasa a pesar de la espesa vegetación. Es una destrucción de los pulmones de la zona mesoamericana, y tiene además relación con el régimen de lluvias, con lo cual se afecta a la agricultura. Para un país como el nuestro, mantener viva la selva y utilizarla con propósitos turísticos es mucho más rentable y sobre todo mucho más lógico.

Desde el punto de vista social, el traslado de campesinos provenientes de otras zonas a las áreas protegidas constituye una infamia, porque los dejan abandonados a su suerte y porque ellos creen, en modo errado, que las tierras podrán producir para darles un mejor nivel de vida. Una de las pruebas del subdesarrollo nacional es la ignorancia de todas estas personas respecto de los efectos terribles, a mediano y largo plazos, de derribar árboles y sembrar maíz, por ejemplo, planta que crece mejor en otro tipo de tierras y de latitudes.

Desde la perspectiva política, el problema es mucho más profundo. Las autoridades están actuando de manera equivocada al no desalojar a los invasores, o hacerlo cuando ya es muy tarde y la destrucción ecológica ha tenido lugar. El mensaje tiene efectos devastadores: cualquiera puede, impunemente, invadir, destruir la naturaleza y luego abandonarla, para irse a otros lugares similares a hacer lo mismo.

Los efectos de este descuido de las autoridades y del trágico subdesarrollo nacional los sentiremos todos los guatemaltecos existentes en este momento, y también los que vengan. No es, entonces, un problema que se circunscribe a dónde llevar a las familias que, engañadas por falsos líderes con intenciones desconocidas, pero fáciles de adivinar, invaden las tierras. Es necesario planificar cómo se intentará reducir el tiempo en que se recupere la naturaleza. Por estas razones, la actitud pasiva de las autoridades, sobre todo por derechos humanos malentendidos , será una de las razones causantes de la condena de la historia, aunque ésta llegue demasiado tarde y ya no sirva de mucho.

Frases del día

“El Ejecutivo es responsable de que no se ejecuten las órdenes emanadas de tribunales. Además, es responsable de que esos grupos de invasores cada vez sean más y estén protegidos por la impunidad, ya que hay irrespeto a la justicia”.
YURI MELINI.Director del Centro de Acción Legal
Ambiental y Social.
“Yo todavía recuerdo una cancioncita de campaña de la UNE que decía: ‘Que baje la gasolina’, pero a estas alturas vemos que los precios de los combustibles van para arriba, y no hay planes de gobierno para minimizar el impacto”.
ALEJANDRO SINIBALDIPresidente de la Comisión de Energía
del Congreso

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