Guatemala, 27 de marzo de 2008
Vida Breve
Por Irina Darlée
El tiempo nunca transcurre en vano, como también lo que se ha ido llevando a su paso. Desgraciadamente, se ha llevado muchos de los valores morales y religiosos.
Toda vida tiene sus secretos impenetrables. Esta ética de la vida interior que el ser humano ha experimentado y que antes había cobrado un intenso significado ya no vuelve a resurgir. Disminuye la necesidad de comunicarse con la propia dignidad de las personas, pero los escritores continuamos con la extrema necesidad de contar cómo son las cosas de la vida y comunicarnos con los lectores. Vemos que nuestra sociedad es centro de profundas contradicciones y desajustes.
Lo demuestra el terrible índice de criminalidad y de violencia. Se ve un notorio cambio en las costumbres; existe un gran aumento de la sexualidad y una triste falta de amor. Una multitud de mafiosos, vagabundos, ladrones y criminales jóvenes, marcados por el mal y la miseria, son gentes de ofensas, rencores y matanzas, que viven sin principios ni formación religiosa o moral y causan los problemas por todos conocidos.
En todas épocas hubo violencia y crímenes, porque el paisaje humano es variopinto. En nuestra época, los valores éticos y los conceptos del humanismo son valores melancólicos en una realidad en la que la tecnología se ha desarrollado, junto a un poder de destrucción masiva. No hay más remedio que confesar que vivimos y sufrimos una terrible disminución de las conciencias. La juventud prometedora tiene mundialmente una gran cantidad de riesgos. Ya son más que el total de los habitantes de toda Latinoamérica los sidosos en África y en otros continentes. También las cifras de los jóvenes drogados son cada vez más altas. El gran número de alcohólicos no deja de preocupar y el resto, que padece de los excesos de diversiones, sexo y drogas han perdido su capacidad de pensar con esperanzas.
El pensamiento con esperanzas ha pasado de nuestro bello horizonte con los valores tradicionales. ¿Qué pasó con la buena educación en los buenos colegios a la hora de formar conciencias? ¿A dónde ha ido a parar la moral pedagógica de los maestros? Se nota una cierta debilidad de la cultura y la falta de crecimiento interior, al empezar por el compromiso ético con los demás y con uno mismo. Este valor ético es el único valor que permite a los individuos ser libres. A la agobiada clase media, el sufrimiento viene por razones económicas. La clase laboriosa se va convirtiendo en resentidos sociales por sus condiciones miserables y bajos salarios. La clase alta es la evidencia de que no basta con la riqueza para vivir felices. Las familias de la clase alta están en declive y las madres solteras en mayor abandono, pues unen su desesperación con la pobreza. Los decididamente pobres infectan las periferias de la ciudad con sus vestimentas mugrosas. Son los vagos, maleantes, en ocasiones pordioseros, que se disfrazan de ciegos o sordomudos en las esquinas para recibir compasión y limosnas. Las esquinas albergan de noche la más descarada prostitución de mujeres y muchachitos, niños del otro bando. Los ladrones atropellan a los ancianos y asesinan a las mujeres y en lugar de permanecer en la cárcel vuelven tras sus crímenes a las andadas. Es por ello que decimos hoy de los tristes valores actuales, que consisten en hacer dinero y que son unos valores melancólicos.
irinadarlee28@yahoo.es
Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos
© Copyright 2007 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio