Guatemala, 28 de marzo de 2008
Un museo que muestra un inmueble con incalculable valor para el patrimonio nacional.
Muestra la vida doméstica de principios del siglo XX.
• Ubicada en 8a. avenida 14-12, de la zona 1.
• Abierta de lunes a viernes, de 9 a 12.30 y de 14 a 18 h; sábados, de 9 a 17 h.
• Admisión, Q20.
En la exposición permanente se pueden observar diferentes utensilios de uso cotidiano, como hilo dental (en foto), frascos de perfumes y cremas originales de la época de la familia Escobar.
Por lucía herrera
El deseo por mantener con vida un inmueble representativo de la época republicana en Guatemala y que muestra una vida doméstica de principios del siglo XX, motivó a los herederos de la casa para abrir un museo que a través de diversas acciones permita conservar y promocionar actividades culturales.
La casa en mención fue construida en 1870, pero fue habitada hasta 1920 cuando, después de los terremotos de 1917 y 1918, don Ricardo Escobar le compró el inmueble a su padre y contrató al ingeniero Rafael Pérez de León para hacerle las primeras modificaciones.
Por muchos años, don Ricardo y su esposa, junto a sus dos hijas, habitaron en aquella casa. Sin embargo, cuando sus descendientes contrajeron matrimonio (una de las hijas se casó en 1935 y la otra, en 1940), don Ricardo y doña Mercedes se quedaron solos y permanecieron allí hasta su fallecimiento, en 1963. El inmueble lo heredó Berta, una de sus hijas, quien, a pesar de que nunca se trasladó a vivir allí porque ya se había instalado en otro lugar, le tenía mucho cariño al recinto, lo cuidaba, celebraba reuniones familiares y pasaba tardes completas allí, según cuenta Beatriz Quevedo, directora de la Casa Museo.
En 1997, un poco antes de que Berta muriera, pidió a sus hijos que por favor conservaran el inmueble. Ellos quisieron honrar su memoria y cumplir la petición de su madre, pero pensaron que para mantener la casa había que darle un sentido, porque si la vivienda quedaba cerrada se deterioraría más.
De esa forma, decidieron crear la Fundación Cultural la Luz para manejar la casa como museo y recinto de actividades culturales, a la que llamaron Mima, en honor de su apreciada mamá.
Antes de abrir las puertas al público, restauraron por completo todos los ambientes de la casa. Renovaron varios espacios, hicieron limpieza profunda, consolidaron las superficies y las estructuras del edificio, y le dieron nuevos acabados. Todo con el objetivo de dejar cada ambiente lo más cercano a los originales de don Ricardo y doña Mercedes.
A finales de 1999, se abrió la casa al turismo local y extranjero, donde se expone el patrimonio en bienes inmuebles y mobiliario, y genera actividades de proyección social y planificación de educación no formal. Además, de alguna manera, contribuyeron a la recuperación de la memoria histórica de la época en la vida del país.
Actualmente, visitan el lugar aproximadamente 400 personas al mes, en su mayoría estudiantes.
El inmueble cuenta con nueve ambientes que muestran la identidad del capitalino guatemalteco.
Los visitantes pueden apreciar una elegante sala Neo-Rococó francés, un escritorio con influencia del Art deco y del funcionalismo estético. Los dormitorios tienen muebles tallados de la época romántica, el dormitorio infantil y sala de costura muestran las delicadas labores domésticas del bordado y tejido, un comedor italiano de 1915 (no es el original de los señores Escobar, porque el anterior se deterioró por completo con polilla), y el baño y la cocina con todos sus muebles y utensilios originales. También cuenta con una colección de imaginería colonial y cerámica prehispánica, que adquirió Berta.
Cada una de las salas tiene un guión museológico con detalles de cada uno de los objetos con los que cuenta el lugar.
Además de la exposición permanente, la casa tiene un programa especial de visitas guiadas para grupos de estudiantes y extranjeros. Como parte del programa educativo, cuentan en Internet con hojas de trabajo .
Por otra parte, tienen un programa de exposiciones temporales que buscan que el “público tenga pretextos para regresar. Cada año hacemos cuatro muestras organizadas por nosotros y otras en las que sólo nos rentan el espacio”, agrega Quevedo.
El museo también ha editado tres libros sobre la obra plásticas de los artistas Humberto Garavito, Dagoberto Vásquez y próximamente será presentado el de Francisco Cabrera.
Además, la casa tiene presencia y participación en diferentes grupos de beneficio para el país. Con el Festival del Centro Histórico, con los museos, en el comité Tres Puentes, entre otros, todo con el beneficio de valorizar el patrimonio cultural del país.
Para ayudarse con los costos de manutención del centro, ya que con los ingresos de admisión sólo se cubre un 20 por ciento, Casa Mima alquila el espacio para diferentes actividades sociales y culturales, incluso como locación para fotografías.
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