Guatemala, 28 de marzo de 2008
Vivienda Invasores se instalaron en zona de alto riesgo
Olga Escala confió en la palabra de los líderes, quienes les prometieron que se iban a arreglar los problemas del terreno, porque estaban negociando con el Gobierno. “Hemos gastado mucho dinero, y también hemos trabajado aquí. ¿Por qué no nos sacaron al día siguiente que vinimos? Que alguien se ponga la mano en la conciencia”, expresó.
Andrea Ixconasún, una madre sola, apenas puede mantener a sus tres hijos, y solo les da una comida al día. Había levantado una champa en Cerro Gordo, pero ayer se quedó sin su único lugar de refugio. “Yo no tengo a dónde ir, ni llevar a mis hijos. Aquí me voy a quedar, no puedo pagar cuarto”, decía con impotencia.
Por gema palencia periodismo comunitario
El asentamiento Unidad de la Esperanza, que se creó con el inicio de este gobierno y cuyos pobladores apelaron a la solidaridad del nuevo presidente, fue desocupado ayer, después de que la Policía desalojara a unas 400 familias que construyeron sus champas en zona de alto riesgo.
Las familias invadieron Cerro Gordo el 13 de enero, y ayer, después de trabajar durante tres meses en construir sus champas, tuvieron que abandonar el lugar.
Cerca de las 10 horas, el Ministerio Público notificó de la orden de desalojo; un pequeño grupo de vecinos se opuso y comenzó a lanzar piedras y botellas contra los agentes.
Los policías detuvieron a Gilda Tamara Pérez, una de las dirigentes, por usurpación y obstaculizar la justicia.
Los pobladores se habían instalado en un área verde de la Municipalidad de San Miguel Petapa. Según María Chávez, jueza de Asuntos Municipales, ese es un barranco arenoso de zona de alto riesgo. “Es un área peligrosa, y la vamos a cerrar para que no se instalen más familias”, dijo.
Con lágrimas en los ojos, Angélica Monterroso, de 67 años, se preguntaba por qué los echaban después de tres meses de haber levantado sus covachas.
Muchas de las familias confiaron en los líderes, quienes les prometieron que el lugar se legalizaría. Pagaron entre Q600 y Q1 mil para la instalación de agua y luz, y algunos hasta Q4 mil por los terrenos. Ayer perdieron el dinero y el terreno.
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