Guatemala, 5 de mayo de 2008
19:46 | 05/05/2008
El Ministerio Público (MP) tiene cuesta arriba las pesquisas que le permitirán encontrar a los responsables de la muerte de Jorge Augusto Mendoza, subdirector de la cárcel de Chimaltenango, el pasado 1 de mayo durante un motín de los internos.
Las razones son que la escena del crimen estaba lavada cuando llegó el equipo de investigadores y los guardias del penal, que fueron retenidos por los presos, no pudieron ver nada porque los llevaron a un lugar distinto donde le dieron muerte a Mendoza, dijo a una radio local Boris Cardoza, coordinador del MP para Chimaltenango.
“Según los guardias, no se dieron cuenta de quiénes retuvieron al subdirector porque a él lo llevaron un sector y a ellos a otro y los mantuvieron boca abajo”, señaló Cardoza.
La muerte de Mendoza ocurrió durante una revuelta de los pandilleros como una supuesta venganza de los internos contra las autoridades del penal por haber impedido el ingreso y haber capturado a dos mujeres que llevaban droga.
La fiscalía sostiene esa hipótesis, pese a que los pandilleros se encargaron de alterar la escena del crimen. “Todo estaba lavado pero se encontró en un tonel un pantalón con sangre y unos tubos con sangre, que serán evidencia”, puntualizó Cardoza.
Tras esos sucesos, el Sistema Penitenciario reforzó la seguridad de la cárcel de Chimaltenango y en los alrededores.
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