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Guatemala, 7 de mayo de 2008

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Primeras muestras de una grave crisis

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Conforme pasan los días, empieza a notarse que están plenamente justificadas las preocupaciones manifestadas por distintos analistas, acerca de los efectos locales e internacionales de una crisis mundial originada por la mezcla del aumento indiscriminado y terrible del precio del petróleo, lo que ha desatado una verdadera espiral de aumentos de precios.

Los guatemaltecos ven con preocupación que cada día sube el costo de la canasta básica, el transporte, el gas propano, la gasolina y todo lo relacionado con el petróleo. Esto, a su vez, genera alzas en la comida, ropa, construcción, y en el resto de bienes y servicios en cuya escala de precios interviene el transporte. Es decir, en la totalidad de la producción del mundo actual.

Si bien es necesario admitir que la crisis no es producto de acciones de las que se puede culpar a los gobiernos de países que no son productores de petróleo, no es menos cierto que existen posibilidades de reducir en algo el gasto, por medio de acciones tendentes al ahorro en el gasto público. Durante un tiempo difícil de determinar, habrá inestabilidad en los precios y será indispensable actuar según debe hacerse cuando hay circunstancias imposibles de controlar.

El alza en los combustibles ha ocasionado una consecuencia inesperada: la virtual paridad del precio de un galón de gasolina con uno de diésel. Cuando había diferencia sustancial, muchas personas adquirían vehículos movidos por este hidrocarburo, cuyo mantenimiento es más alto, pero que pese a ello valía la pena. Hoy estamos hablando de un carro caro de mantener y con un diésel que ya no compensa su precio a causa de su calidad.

Por aparte, en la provincia guatemalteca se han empezado a sentir los primeros efectos del aumento de precio del petróleo. En Quetzaltenango se habla de desabastecimiento de gasolina. En Chimaltenango hay posibilidades de manifestaciones contra el alza en el pasaje, por mencionar sólo dos ejemplos.

Debido a ello, el Gobierno y la población deben prepararse para encarar la crisis y disminuir en algo sus efectos, gracias a la aplicación de medidas que llevan a valorizar las acciones individuales, que —aunque mínimas— al repetirlas millones de veces ya son significativas.

En muchos casos, el Gobierno cae en la tentación de aplicar subsidios, explicables desde una óptica ya superada, pero inoperantes cuando se conocen los efectos negativos de hacerlo, los cuales en realidad se manifiestan en un descenso de la calidad de lo subsidiado o en un descuido para obtenerla de parte de quienes saben que no deben preocuparse en demasía por lograr o mantener la calidad necesaria.

Dondequiera que se dirija la mirada, se ven lugares en que podrían surgir manifestaciones de la crisis. No se puede cerrar los ojos a esta realidad que, al no ser comprendida en sus verdaderos motivos por una mayoría de los ciudadanos, se podría convertir en un detonante social cuya peor característica es que el país no tiene posibilidad alguna de terminarlo.

Frases del día

“Detrás de cada expediente de adopción hay una vida, y el Gobierno y el Ministerio Público no pueden eludir su responsabilidad. La PDH debe investigar dónde y cómo están los tres mil menores cuyo proceso se inició en el 2007”.
HÉCTOR DIONISIO,Dirigente del movimiento por los derechos de la niñez.
“Esperamos que las autoridades escuchen nuestras peticiones, y estamos buscando un mecanismo para que este problema sea resuelto lo más pronto posible, porque esto no es algo político, sino una situación que nos afecta a todos”.
WILSON CARRETO,Del transporte pesado en paro
por restricción municipal.

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