Prensa Libre - Edición Electrónica

Guatemala, 9 de mayo de 2008

Tipo de cambio

US$1.00 | Q7.42

Búsqueda

  

Archivo digital

Suplementos
Anuncio

Publicidad
Opinión

CATALEJOLa madre vive en el recuerdoMario Antonio Sandoval

DE MIS NOTAS¿Qué está pasando?Alfred Kaltschmitt

SIEMPRE VERDEFomentando impunidadMagalí Rey Rosa

VENTANALa vida en seis díasRita María Roesch

COLABORACIONMadreJosé Miguel Argueta

Especiales
Fotogalerias
Entretenimiento
Mapas de Guatemala
Publicidad

FARORodrigo Castillo Del CarmenTodos somos responsables

Enviar por e-mail Formato de impresión

La crisis petrolera actual no es nueva, es la misma de las últimas décadas, que nos recuerda una vez más que dependemos de los países exportadores de petróleo. A esta crisis se suman la de Irak, la del Medio Oriente, la de la globalización, la del subdesarrollo, la crisis política, la climática y la del dólar.

Encarecimiento del petróleo significa escasez de casi todo, que se hace evidente en las necesidades básicas de la gente. Hay escasez de combustible, de energía eléctrica y alimentos. Los granos básicos se están convirtiendo en artículos de lujo, haciendo que 150 millones de personas en el mundo pasen hoy de la no pobreza a la pobreza, y otras 250 millones que ya lo estaban se hundan en la extrema pobreza.

Países emergentes están absorbiendo gran parte de los recursos mundiales, pero al mismo tiempo están limitando sus exportaciones de arroz, soya y otros productos, lo que genera una escalada general de los precios y crea el riesgo de revueltas sociales en países subdesarrollados que se están muriendo de hambre.

Ni siquiera los países petroleros han podido escapar de esta crisis. Aunque parezca una paradoja, la escasez y los precios astronómicos que se han derivado de la crisis energética también los están pagando los países productores de petróleo, algunos de ellos subdesarrollados; es el caso de Venezuela, donde el gobierno de Chávez se ha visto obligado a importar leche y alimentos de primera necesidad. Los países exportadores de petróleo están sintiendo, consecuentemente, el duro impacto del aumento en los productos que requieren para la subsistencia diaria.

Estamos enfrentando una crisis de la vida tal y cual la percibe la población de un mundo al que nunca se le enseñó a ahorrar. Todos somos responsables porque somos parte, o pretendemos ser parte, de una sociedad consumista, de la comodidad y del desperdicio. No tenemos excusas porque todas estas crisis de las que ahora nos empezamos a lamentar se gestaron por nuestra propia negligencia, y por permitir que el petróleo asumiera un papel hegemónico en el escenario político y económico mundial.

No es ser pesimista, pero la realidad es que no se vislumbra la posibilidad de solución a corto plazo. Todo apunta a que los precios del petróleo y los alimentos continuarán subiendo en los próximos dos años, a pesar de las medidas que tomen los organismos internacionales y los gobiernos para evitar la explosión social.

Píldora de humor. —Mesero, esta langosta sólo tiene una pinza.

—Es que la perdió en una pelea, señor.

—¡Ah!, entonces sírvame a la ganadora.

columna.faro@gmail.com

Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos

© Copyright 2008 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio