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Guatemala, 11 de mayo de 2008

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Daniel Rojas, alias el Cachetes, supuesto segundo jefe del grupo Los Zetas, sicarios del cartel del Golfo, está recluido en una celda de aislamiento, tiene seguridad especial y restringidas sus visitas, pero aún así el temor a que protagonice una fuga es constante entre los funcionarios de prisiones

El Cachetes es un dolor de cabeza para Presidios 

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Delincuente peligroso

Daniel Pérez Rojas tiene un amplio historial delictivo

• Daniel Pérez Rojas es uno de los 31 ex militares del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE) que desertó para fundar el brazo armado del cartel del Golfo.

• En el 2003, de simple sicario ascendió a hombre de más confianza de Osiel Cárdenas, jefe del cartel del Golfo.

• En el Ejército mexicano recibió entrenamiento que incluyó un curso de guerra sicológica y operaciones especiales, impartido en la base militar de Fort Bragg, Estados Unidos.

• Se consolidó como uno de los hombres clave de los Zetas.

• Se integró a los planes de expansión de la organización para operar en Latinoamérica, según publicó El Universal, de México.

• En un comunicado, la PGR informó que tiene antecedentes penales en diferentes instituciones del país; entre ellos se le vincula con la evasión de reos del penal de Apatzingán, Michoacán, en el 2004.

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Daniel Pérez Rojas

Por lorena seijo

Daniel Pérez Rojas, alias el Cachetes, supuesto segundo jefe del grupo de sicarios del cartel del Golfo, Los Zetas, se ha convertido en el mayor dolor de cabeza para las autoridades del Sistema Penitenciario (SP) desde que fue detenido, el pasado 15 de abril, pues el temor de una fuga es constante. Para intentar evitarlo se ha aumentado la seguridad en el Preventivo de la zona 18, se han restringido las visitas y no recibe encomiendas.

Los diversos personajes que han ocupado la silla de la Dirección del SP durante los últimos años no se han cansado de repetir que hace falta un penal de máxima seguridad para poder garantizar que los presos de alta peligrosidad no se fuguen u ocasionen un motín.

Estos reclamos siempre han caído en saco roto, quizá porque nunca se creyó posible que cabecillas del crimen organizado o el narcotráfico fueran a estar tras las rejas.

Tanto es así que el módulo carcelario que Alejandro Giammattei construyó para delitos menores, es decir, infracciones de tránsito o impago de pensión alimenticia, se ha convertido en el “módulo de alto impacto” y es donde se encuentran los cinco integrantes de la banda de Jalpatagua y los dos ex policías acusados del asesinato de los parlamentarios salvadoreños. Solo uno de los agentes está aislado en una celda que pertenece a la cárcel de mujeres Santa Teresa.

El Cachetes, junto a los otros tres mexicanos aprehendidos por el enfrentamiento armado que ocurrió en Zacapa y en el que resultó muerto Juancho León, líder de los Juanes y mano derecha del cartel de los Lorenzana, está resguardado en las celdas de aislamiento, contiguas al módulo de delitos menores.

El más buscado

Según la Procuraduría General de la República (PGR) de México, el Cachetes era uno de los delincuentes más buscados en el país y actualmente se le había encomendado la función de expandir los dominios de los Zetas, y por ende, del cartel del Golfo, a territorio guatemalteco; por eso se encontraba en el país, supuestamente junto a su jefe Miguel Ángel Treviño, conocido como Comandante o Zeta 1.

Los Zetas son conocidos por su gran capacidad operativa, “son capaces de despliegues rápidos por tierra, mar y aire; de hacer operativos de emboscadas, de realizar incursiones y organizar patrullas”, según reconoce la PGR. Todo ello, gracias a que han sido formados en unidades especiales del Ejército mexicano y han recibido cursos en EE. UU., antes de desertar y unirse al narcotráfico.

La gran pregunta que se hacen las autoridades guatemaltecas es cómo evitar que el supuesto número dos de los Zetas sea rescatado en un traslado o que haya una incursión armada en la cárcel para liberarlo, con los escasos medios de los que dispone el SP.

De entrada, las visitas están restringidas, y los únicos que han podido ingresar para verlo han sido los delegados de la Procuraduría de los Derechos Humanos. La única persona con la que el preso mantiene contacto fluido es su abogado, Omar Cerecedo. Según fuentes del SP, Cerecedo tuvo una actitud bastante prepotente al principio, pero después “se le hizo saber cómo se hacen las cosas aquí y que esto no era México, y se calmó”.

Cerecedo ha sido acusado por la periodista mexicana Silvia Ortega de amenazas de muerte, tras la publicación, en el diario El Universal, de que el Cachetes estaba detenido en Guatemala bajo una identidad falsa.

Los grupo de guardias asignados a requisas y traslados están todo el tiempo pendientes de él; los guardias destacados en el Preventivo constituyen su segundo cordón de seguridad, y el Ejército y la Policía patrullan el perímetro de la cárcel.

Alguna autoridad ya ha dejado entrever que personas ligadas al narcotráfico le ofrecieron US$300 mil a un guardia para que asesinara a el Cachetes en su celda. Para evitar estos riesgos, las rotaciones de los agentes de seguridad son constantes.

También está prohibido que el reo reciba encomiendas, y su comida es revisada antes de entregársela, por miedo a que sea envenenado. En el caso de que se produzcan altercados en otras prisiones, los guardias asignados a su cuidado no se moverán, por si acaso el motín es un distractor para liberarlo.

Sin embargo, el mayor riesgo está en los traslados a los tribunales. Según Nery Morales, vocero del SP, se tiene el apoyo de grupos especiales de la Policía, como el GAR y las FEP.

Extradición

Aunque tanto el Gobierno de EE. UU. como el de México han dicho públicamente que van a solicitar la extradición de Pérez Rojas, de momento en la Cancillería no se ha recibido ninguna petición.

El retraso en la solicitud conllevará contradictoriamente que la extradición sea más rápida, ya que sería tramitada con arreglo a la nueva Ley de Extradiciones, aprobada el 25 de abril, 10 días después de la detención de el Cachetes. Según establece la nueva regulación, el proceso de extradición no durará más de 45 días, siempre y cuando el Ministerio Público de Guatemala desista de iniciar un proceso en su contra por la masacre de Zacapa.

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