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Guatemala, 11 de mayo de 2008

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COLABORACIÓNFanny De Estrada Importancia de la mesa de diálogo

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Los responsables de la problemática abordada esta semana con el transporte de carga pesada no son solo los pilotos. Ellos son quienes están al final de la cadena y quienes con su actitud solamente sacan a la luz, de la manera más inconveniente para todos, una problemática que no se ha querido abordar.

El pedazo de carretera que conecta el océano Pacífico con el océano Atlántico y viceversa resulta ser la ciudad. Para transitar las calles citadinas debe pasar por El Obelisco una gran cantidad de vehículos pesados, que no tendrían nada que hacer allí.

¿A quiénes les toca resolver? Quienes deben atender la solución y esta problemática, para no tener que volver a vivir dentro de algunas semanas una crisis similar, son varios actores.

Primero, la Municipalidad de Guatemala —que, si bien, su máxima preocupación es atender a los vecinos— no debe olvidarse de que la razón por la que éstos quieren llegar temprano a sus trabajos es que, muchos de ellos, inician la labor de producción en las fábricas en donde trabajan, pero que al final del día esa producción tiene que ser colocada en un camión, para llegar a un destino dentro o fuera del país.

Por lo tanto, la municipalidad capitalina no debería olvidarse de que lo que va dentro de esos camiones también forma parte de la vida económica del vecino y, por ello, pueden hacerse esfuerzos para encontrar algunas calles o áreas dentro de la ciudad, que sean asignadas para el desfogue de la carga pesada.

El Ministerio de Comunicaciones, si no está en las posibilidades de lanzarse con el Anillo Metropolitano por el alto costo, tendrá que iniciar al menos un pedacito de éste, a través del cual el transporte pesado vaya directo de los centros de producción hacia el Atlántico o Pacífico, sin tener que pasar por la ciudad.

Los empresarios transportistas van a tener que ajustar las relaciones contractuales que tienen con sus pilotos, para adaptarse a los horarios que la municipalidad ha restringido, en el entretanto dispone de un pedazo de carretera, que no los obligue a mantener los camiones parados ocho horas cada día.

A nosotros, los vecinos, entender que no es cuestión de despreciar a los camiones y sus pilotos, sino que las limitadas calles tienen que ser compartidas entre todos los usuarios.

Esta problemática requiere de la urgente instalación de una mesa de diálogo entre los actores anteriormente mencionados, para evitar que se repita la situación ocurrida esta semana, y que el Gobierno tenga que hacer uso de herramientas como las correctamente aplicadas esta semana.

*Directora ejecutiva de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport)

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