Prensa Libre - Edición Electrónica

Guatemala, 12 de mayo de 2008

Tipo de cambio

US$1.00 | Q7.42

Búsqueda

  

Archivo digital

Suplementos
Anuncio

Publicidad
Opinión

CATALEJOEl asesinato de Jorge Mérida P.Mario Antonio Sandoval

ECLIPSE Detener la subasta de niñosIleana Alamilla

EL QUINTO PATIOEl apetito y el hambreCarolina Vásquez Araya

COLABORACIÓNCumbre UE–ALBenita Ferrero-Waldner

Especiales
Fotogalerias
Entretenimiento
Mapas de Guatemala
Publicidad

ARCA DE ESPEJOSAquiles Pinto FloresEl perfil de un juez

Enviar por e-mail Formato de impresión

La Corte Centroamericana de Justicia ha vuelto a los titulares de la prensa nacional, porque se ha destacado la adhesión de Guatemala a la Convención de Tegucigalpa que le dio origen y porque resolvió un recurso del ex presidente Portillo, mediante una sentencia que, aunque retórica e inaplicable, nos recuerda que se ha constituido una instancia internacional que puede revisar actos del Estado.

Como se recordará, la Corte comenzó a funcionar con tres países, ya que fue sensible la ausencia de Guatemala, dada la tradición centroamericanista que tenemos; centroamericanista del diente al labio, más por recatada que por real, pues no vemos una preocupación tendente a mantener la mística de reconstrucción de la Patria Grande.

A propósito, cuánta historia hay respecto de la formación política del istmo, tanto como Federación y luego de su dispersión en cinco pequeñas y débiles parcelas, que contradijeron la vocación coordinadora que nuestros Padres Fundadores tuvieron en el ejemplo de la Constitución de los Estados Unidos de América. Bien sabido es que el gran proyecto de nación centroamericana se destruyó porque las ambiciones políticas y las divisiones entre liberales y conservadores, hicieron prevalecer el aforismo egoísta de los ratones, que prefieren ser cabeza, aunque sea de un minúsculo reino, que cola de un imperio. Así que desenvolvimos nuestras decisiones fundamentales prefiriendo ser república (a la que los europeos despectivamente nos agregaron el apelativo de “bananas”) que una nación que en el mundo tendría más representatividad y respeto, respeto que nos han faltado, porque tanto españoles quisieron venir a juzgarnos, como holandeses a darnos consejos. Pero deseo recalcar que, al parecer, se ha creado una instancia internacional que puede revisar actos del Estado, los que en su momento se resolvieron por voluntad soberana para decidir un punto difícil de la política interna. Entonces, debemos andar con cuidado y saber que nuestras instituciones están reconociendo una supranacionalidad que nos puede, como se dice, contar las costillas.

Tomando en cuenta esa responsabilidad, ahora lo que corresponde a Guatemala, y expresamente a la Corte Suprema de Justicia, es la designación de un juez, y por ello tenemos que recordar que, aunque el magistrado que integre el tribunal no podrá estar ligado a los intereses del país que represente, porque para ellos operará el conocido principio de “ingratitud” que obliga a los jueces a desligarse de quienes los han designado; también reparemos en que, quien represente a nuestra patria, deberá ser juez con alta dignidad, con carácter e ilustración, formado dentro de los cánones más estrictos del Derecho y con mucha experiencia internacional, puesto que su materia será precisamente esa rama del Derecho.

Ojalá entonces que para su designación no estén pensando ya en la componenda politiquera de siempre y resulten enviando como juez a alguien que nos vaya a hacer pasar vergüenzas, tanto por su insuficiente formación jurídica como por su poca templanza, pues le corresponderá ser ejemplo de virtudes.

Acotación: como es natural, he recibido reacciones positivas y negativas sobre mi pasado artículo “Deporte y egoísmo”, a lo cual me referiré próximamente, pero me parece curioso que uno de mis lectores me agradezca que por dicho artículo se ha dado cuenta de las actividades del motociclismo.

pinto_flores@hotmail.com

Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos

© Copyright 2008 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio