Guatemala, 12 de mayo de 2008
Durante mucho tiempo la ciencia ha estado buscando al gen o genes que pudieran ser responsables de la longevidad del ser humano.
Un estudio sobre la salud de los huesos de una de las personas más ancianas del mundo, muerta recientemente a los 114 años, concluye que no tenía condicionantes genéticos que favorecieran su vejez y buena salud.
Los investigadores, dirigidos por el profesor de la Universitat Autónoma de Barcelona Adolfo Díez Pérez, destacan el estilo de vida saludable, la dieta mediterránea, el clima moderado y la actividad física, como posibles condicionantes de su salud excelente. El equipo de científicos estudió la masa ósea y efectuó el análisis genético de un hombre de salud envidiable, cuando contaba con 113 años, junto con cuatro miembros de su familia: un hermano de 101 años, dos hijas de 81 y 77 años y un sobrino de 85, todos ellos nacidos y residentes en un pequeño pueblo de Menorca. Los resultados de los análisis, publicados recientemente en la revista Journal of Gerontology, han mostrado que el estado de los huesos era excelente: el índice de masa ósea era bueno, no tenían ninguna curvatura anómala y no habían sufrido ni una sola fractura.
eurekalert.com
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