Guatemala, 12 de mayo de 2008
Por edgar girón
18:11 | 12/05/2008
El periodistas Jorge Mérida, corresponsal de Prensa Libre asesinado el sábado pasado en su casa, fue inhumado hoy en su natal Coatepeque, entre el llanto y consternación de la familia, el gremio periodístico y las delegaciones bomberiles, que también tenían la frente en alto por la integridad y calidad humana del comunicador.
Nacido el 1 de julio de 1967, Jorge Mérida se desempeñó como socorrista de los Bomberos Municipales y la Cruz Roja durante 18 años en, lo cual le valió el reconocimiento de bombero distinguido en 1991. Había ejercido el periodismo desde esa ciudad y llevaba dos trabajando para este diario. El pasado sábado fue atacado a tiros dentro de su vivienda cuando redactaba una nota en su computadora.
Durante la mañana, los restos del periodista salieron de una funeraria del centro de la ciudad hacia el cementerio local, ante cientos de estudiantes, pobladores, bomberos y comunicadores sociales que hacían valla y aplaudían en su memoria.
“Enterrar a un periodista es muy doloroso, sobre todo cuando su muerte es resultado de la intolerancia, la poca comprensión y la maldad. Jorge murió con las botas puestas, murió sentado ante su computadora haciendo su trabajo, informando. Jorge era un buen hombre. Jorge era un servidor de Coatepeque y de Guatemala. Era un hombre de quien todo Coatepeque, toda su familia y su hijo Jorge Luis se pueden sentir orgullosos”, reflexionó en el sepelio Mario Antonio Sandoval, vicepresidente del Consejo de Administración de Prensa Libre.
Sus compañeros recordaron a Mérida como un hombre sencillo, sin egoísmo, con don de servicio, labor intachable e incorruptible. “Tenía el don de cómo debe ser un verdadero ser humano”, consideraron.
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