Guatemala, 15 de mayo de 2008

PERSISTENCIAJorge MéridaMargarita Carrera

INDEPENDENCIAPiedra angular (2)Juan Callejas Vargas

IDEASAmarillismoJorge Jacobs A.

ALEPHLa verdad de ayerCarolina Escobar Sarti

REFLEXIONESDos grandes ausenciasFrank La Rue

PERSPECTIVASRenzo Lautaro RosalAusteridad y cinismo
Tal parece que hablar de austeridad en Guatemala sigue siendo una quimera, una suerte de discurso políticamente correcto, pero que a poco de plantearse se va como agua entre las manos. Es ya recurrente que al inicio de los diversos gobiernos desde 1986 se hayan planteado, de inicio, medidas encaminadas a la austeridad; pero en política lo determinante son los hechos, por lo que al poco tiempo queda ampliamente demostrado que la práctica se impone.
La austeridad es una de las grandes virtudes del ser humano. Es virtud de personas, de grupos humanos e instituciones. La autoridad austera cuida los bienes públicos, para que duren más y alcancen a más. Es la virtud de oro de un buen gobierno. Este concepto está unido a eficiencia, transparencia y cumplimiento de la legalidad.
La historia se repite. Nuevamente algunos funcionarios del Ejecutivo y del Legislativo ponen en entredicho las buenas motivaciones de otros. Al llegar a puestos públicos, “pierden el piso” y creen que pueden usar los recursos públicos para “antojos y gustos”. Lo que una mano propone, la otra la descompone. Austeridad no significa tacañería, sino hacerlo conforme las posibilidades reales del erario, con prudencia, sin alardes ni exageraciones.
Es una ilusión revertir totalmente el estado crónico que prevalece y riñe contra la austeridad, pero no es fantasioso promover que mayores recursos públicos se destinen a satisfacer las necesidades de la población; mejorar el presupuesto, la gestión y control de los recursos públicos. Las apuestas actuales de intensificar los programas sociales para combatir la pobreza y combatir la delincuencia requieren ahorrar recursos para su posterior focalización.
Son necesarias más coherencia y consistencia. Coordinar el discurso de la transparencia y al poco tiempo comprar un innecesario vehículo blindado es un síntoma negativo y contraproducente. Igualmente lo es la reciente decisión del Congreso, al aumentar las cajas chicas de las comisiones. El cinismo aflora. Eso que solo citamos lo destacado en medios, no así los desmanes que quedan impunes. En la percepción ciudadana pesan más estas malas decisiones que las acciones positivas que, por otro lado, se están impulsando.
Los escenarios del futuro venidero no son alentadores. Es claro pensar que se requerirán muchos recursos adicionales para enfrentar la crisis de inseguridad alimentaria que llegará en algunos meses; lo cual, sumado a la inflación de dos dígitos y otros factores actuales, requerirá de una cruzada por la austeridad, disciplina y racionalidad en el uso de los recursos públicos.
rlrosal@yahoo.es
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