Guatemala, 16 de mayo de 2008
Ideas para negocios con futuro
Por yesid barrera
Opinión
En nuestra reflexión anterior se mencionó la importancia de que los empresarios examinen qué tipo de personas trabajan con ellos, quiénes recorren los pasillos, ocupan las oficinas y toman decisiones, pues muchas veces un producto o servicio maravilloso en manos de ejecutivos técnicamente preparados, pero mentalmente enfermos corre altos riesgos.
La competitividad no se compone exclusivamente de innovación y amplios segmentos de demanda.
Competitividad implica gente, personas dentro de la organización, que puedan innovar la innovación, consolidar los mercados cautivos e incorporar otros nuevos, y para ello debemos contar con colaboradores sanos, líderes, que puedan integrarse a un equipo.
Al examinar las actividades que mayormente programan las empresas para desarrollar habilidades entre sus ejecutivos, determinamos encuentros de liderazgo, trabajo en equipo, planeación estratégica y motivación.
Mientras los presidentes, gerentes y directores en general de las compañías no se atrevan a realizar un diagnóstico real de lo que son sus colaboradores, incluidos ellos mismos, dudo del impacto que tengan las actividades que buscan, a través de técnicas y consejos, modificar personalidades.
Cuántos colaboradores deben hacer un enorme esfuerzo para hacer lo que tienen que hacer; ahora examinemos personas que al despertar en la mañana deben hacer el mismo gran esfuerzo para levantarse y comenzar el día, ¿cuál es la diferencia?
Que un evento sucede dentro de nuestra organización y el otro, fuera, pero los dos igualmente perniciosos, y si la persona de la que estamos hablando tiene los mismos nombres y apellidos, mucho cuidado.
La preocupación de las empresas llega hasta ver con detalle lo que ocurre en las oficinas y plantas de operación, se trata de buscar los motivantes para la acción de nuestros colaboradores, y ese es un gran aporte y ayuda para ellos; pero debemos ir más allá si queremos tener éxito, y moldear organizaciones que definitivamente quieren despegar y competir con personas de primer nivel, que innovan consolidan y conquistan mercados, en especial el de la propia empresa.
La mejor forma de ver el estado de su organización es mirar el interior de su empresa, en los departamentos, secciones y oficinas, ver las relaciones de la gente, pero no las superficiales, las de saludo, no; las dinámicas de competitividad, la lucha por metas y resultados, premios, los niveles de respeto en los debates, cómo se comparte información, los estilos de liderazgo, la formación de otros colegas que ocuparán los puestos de ellos mismos.
Eso les permitirá saber con qué materia prima cuenta para enfrentar el próximo presente.
Por ello, promovemos ambientes agradables, donde la gente sienta que vale la pena trabajar, y entendemos sitios agradables, aquellos donde hay humor, alegría y resultados. Las personas deprimidas están cerradas a sí mismas, y una organización no puede darse el lujo de mantener grandes organigramas, perfectamente individualizados.
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