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Guatemala, 16 de mayo de 2008

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Codependencia emocional 

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Por reny bake

Opinión

La codependencia emocional es una enfermedad de consecuencias graves e, incluso, fatales. Al codependiente le cuesta establecer límites claros y hacerlos respetar.

Un codependiente (adicto) puede serlo a una relación, al alcohol, a las drogas, etcétera. Una de las preguntas del test para identificar la misma dice: ¿Se siente usted atrapado? Otra dice: ¿Culpa a otros de las circunstancias de su vida?

Mientras más leo sobre esta enfermedad, más llego a la conclusión que pareciese que los guatemaltecos como país tienen una relación de codependencia emocional enfermiza con ciertas actitudes, conceptos o políticas que han probado ser dañinas en el pasado o en otros lugares del mundo.

Sin embargo, como buenos adictos, pareciese que, avanzamos un paso y luego, al suceder algún evento, cual si le pusiesen un trago enfrente a un alcohólico en recuperación, la tentación de recaer es sumamente fuerte. Para seguir adelante y recuperarse, se necesita de fuerza de voluntad y reconocer el problema en primer lugar.

Por ejemplo, el nuevo Gobierno, como es usual, está proponiendo incrementar los impuestos y tener más dinero para gastar en los programas que se les ocurran.

Sin embargo, pareciese que han olvidado que incrementar impuestos no es sinónimo de una mejora en la gobernabilidad del país o mejorar el nivel de vida de sus habitantes. ¿Es como si cada Gobierno entrante fuese un adicto al alcohol y a la primera de cambio, la tentación del “traguito” para resolver los problemas se les pone en el camino. ¿Será que el alcohol (subir impuestos) a lo loco va a resolver los problemas del país llamado Guatemala? ¿Será que subir impuestos va a mejorar la gobernabilidad del país en forma mágica? ¿O es que la solución real es otra?

El primer paso para dejar la codependencia es aceptar la enfermedad. Si Guatemala como país busca soluciones de fondo, debe aceptar que la enfermedad “subir impuestos a cada rato” no es la salida, si lo que se quiere es mejorar la competitividad del país y su gobernabilidad en el corto, mediano y largo plazo.

Para ello, debiesen trabajar en aquellas áreas que significan cambios de fondo y no maquillaje político. Por ejemplo, los índices de Gobernanza del Banco Mundial miden seis grandes áreas: voz y responsabilidad, estabilidad política, efectividad del Gobierno, calidad regulatoria (de la legislación), Estado de derecho y control de corrupción.

La situación de Guatemala, en general, se considera es la misma de hace una década y en lo que estamos peor es en Estado de derecho y control de corrupción. ¿Le entramos a soluciones de fondo o seguimos echándole la culpa a otros de nuestros problemas?

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