Guatemala, 17 de mayo de 2008

ALEPH¿Hispanos=delincuentes?Carolina Escobar Sarti

MACROSCOPIOCambien su agendaHumberto Preti

EL QUINTO PATIOLa caminataCarolina Vásquez Araya

HACIA DENTRORío de Janeiro (II)Jaime Arimany Ruiz

CON OJOS DE MUJERMedidas obligadasMarta Pilón

COLABORACIÓNSébastien Perrot-MinnotBeneficios de la cultura
Conocí a sor Françoise Ray- mond, religiosa francesa de la congregación de las Hermanas de la Providencia, hace tres años, por Brigitte-Marie Le Brigand, quien dirige la asociación L’Enfant Espérance (“El Niño Esperanza”), a la par de su muy acaparador trabajo en los Archivos Nacionales de Francia (París).
Sor Françoise tiene una práctica generosa y sonriente de la religión católica. Se pone al servicio de los más necesitados con discreción y constancia. Entendió que, como lo expresó el escritor francés Marivaux (1688-1763), en este mundo, hay que ser demasiado bueno para serlo lo suficiente…
Desde 1997, sor Françoise desarrolla, junto con sus colegas y con el apoyo financiero de L’Enfant Espérance, un proyecto de refuerzo escolar en una zona que muchas personas prefieren evitar: el gran basurero de la zona 3 de la Ciudad de Guatemala. La acción de las religiosas, que contrataron a un grupo de maestras, beneficia a un centenar de niños y adolescentes procedentes de varias escuelas. Los alumnos reciben clases de español, matemáticas, ciencias, computación, y cabe resaltar que no existe en la “escuelita” ninguna forma de proselitismo religioso.
Una o dos veces al año se organizan salidas educativas ansiosamente esperadas por los jóvenes, que descubren, así, nuevos horizontes. Tuve el placer de participar en las visitas realizadas en el sitio prehispánico Iximché (Chimaltenango), el ingenio El Baúl (Escuintla), donde se admiran esculturas precolombinas y antigüedades industriales, el Museo Miraflores (Ciudad de Guatemala), Puerto Quetzal, la Base Naval del Pacífico y, más recientemente, la Antigua Guatemala. En cada lugar se dedicó un tiempo para aprender “académicamente” y otro para relajar y entretenerse.
Cada una de estas salidas, facilitadas por la autorización y colaboración de entidades oficiales y privadas, dio lugar, después del regreso a la “escuelita”, a actividades relacionadas con los conocimientos adquiridos. Me impresionaron, en particular, los dibujos que se hicieron de las esculturas, las locomotoras y un tractor de El Baúl. Sin duda, las experiencias vividas por los escolares durante estas salidas los marcaron duraderamente.
Un proyecto como el aquí mencionado es de considerable beneficio para las jóvenes generaciones del país. Naturalmente, la educación ofrece mejores oportunidades profesionales. Pero es más: al descubrir las riquezas del patrimonio cultural así como los lugares destacados de la vida pública y económica, los alumnos pueden apreciar los frutos de la organización social (especialmente bajo la forma del Estado), de los esfuerzos colectivos, de la solidaridad y del apego a altos valores. Las obras transmiten cierta idea de la Patria, de la civilización y del hombre y siempre es bueno poner esta idea de relieve ante a los futuros ciudadanos.
En 1882, el político Jules Ferry, “padre” de la escuela gratuita, laica y obligatoria en Francia, dirigió a todos los maestros de la República una carta en la cual los invitaba a dar a los alumnos “la educación moral y la instrucción cívica”. Es decir que la pedagogía debía ir más allá de la simple transmisión de conocimientos. Las salidas culturales como las que organiza sor Françoise contribuyen, seguramente, a forjar de manera positiva el carácter de los jóvenes de la “escuelita” de la zona 3, lo cual favorece a los mismos y al país entero.
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