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Guatemala, 18 de mayo de 2008

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Hemos leído y escuchado que la crisis económica que vive el país no es exclusiva de Guatemala: deviene de la crisis económica de Estados Unidos y del uso de granos básicos, como maíz y trigo, para la elaboración de biocombustible. Eso ya lo aprendimos de tanto escucharlo todos los días, y además comprendemos que escapa a la voluntad de sectores internos.

Pero ello no quiere decir que simplemente nos conformemos. Más allá de las reglas del mercado y sus distorsiones, el rostro humano y social del Estado debe estar presente, hay responsabilidad política y moral en ello. Recordemos que, según expertos, la crisis económica durará hasta el año 2015. Entonces debe haber planes de contingencia para prevenir riesgos.

Las medidas anunciadas por el Gobierno son, desde mi perspectiva, posibilidad a mediano y largo alcance. Podría enumerar cada una de ellas, pero especialmente la Ley de Competencia, Alianza Pública Privada, y la Procuraduría de Derechos del Consumidor, que pasan por el Congreso, y ello requerirá algún tiempo.

Otros aspectos como el Acuerdo Voluntario para detener el alza de precios, básicamente, se refiere a la “posibilidad de liberar la importación de productos esenciales en temas como aceite, vegetales, harina de trigo y partes oscuras del pollo”. Este no es un acuerdo, está en ley desde que se suscribió el Tratado de Libre Comercio, pero además, en tanto Guatemala es miembro de la OMC, también es una obligación el liberar la importación con arancel. ¿Por qué entonces no se hace, si estamos en un momento en el que se debe paliar la crisis?

También hemos sugerido bajar el IVA a por lo menos 10 productos (frijol, arroz, maíz, leche, huevos, etc.) de la canasta básica familiar. Podrían decirnos entonces que se recaudará menos, pero ojalá esa recaudación fuera para inversión, porque realmente, de cada quetzal que entra al fisco, 58 centavos son para funcionamiento, y solo 26 centavos se usan en inversión. El restante es para pago de deuda. ¿No sería mejor y bien invertido en la población esta menor recaudación del IVA para el Estado en beneficio del usuario?

Debemos también prestarle atención al tema del diésel y el gas propano, porque uno sirve para movilizar transporte público, y el alza de éste puede tener repercusiones en el bolsillo y ánimo de la población.

Por último, si lo que se describe no se ve viable, y somos conscientes de los efectos de una actitud impasible, entonces veamos que si un quetzal cuesta hoy realmente 58 centavos, obviamente a inflación real, salario real, claro está, esto producto de diálogo y negociación con los sectores pertinentes en las mesas paritarias.

* Diputada de Encuentro por Guatemala

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