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Guatemala, 18 de mayo de 2008

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Alemania no logra frenar racha de infanticidios

Dan la vida... y la quitan 

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Parricidios

Peores crímenes que enlutan la historia alemana:

• De 1984 a 1988: en Wernigerode, una pareja asesina a los cinco hijos que concibe, y los quema en la caldera de la calefacción.

• Junio de 1999: un matrimonio de Mühltroff es acusado de haber matado a tres de sus hijos, y congelado sus restos.

• Junio del 2005: en el más infame, una mujer de Brieskow-Findkenherd mata a cuatro recién nacidos, por miedo a que su pareja la abandonara, y los guarda en un frigorífico comunitario.

Cifra

6

casos de infanticidios múltiples han sido descubiertos en Alemania desde hace dos años.

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Tres bebés fueron hallados en el congelador de esta casa.

POR BRENDA MARTÍNEZ

El reciente y macabro hallazgo de tres bebés en un congelador, muertas por su madre poco después de su nacimiento, engrosó el número de infanticidios perpetrados en Alemania, donde su reincidencia inexplicable pone de cabeza a la sociedad germana.

Un joven de 18 años de Wenden —una pequeña localidad del oeste alemán— buscaba una pizza en el congelador del sótano de su casa, en ausencia de sus padres el 4 de mayo pasado, pero, en su lugar, encontró los cadáveres de tres bebés.

Su madre, una mujer corpulenta de 44 años, confesó dos días después, obligada por sus hijos ya mayores, que ocultó los embarazos a su marido, y que las tres infantes llegaron al mundo con vida a finales de la década de 1980.

“Parece increíble, pero hay ejemplos que demuestran que eso es posible”, declaró un investigador policial de Wenden.

Pero aunque estos crímenes ocurrieron hace 20 años, resulta inaudito que en un país industrializado como Alemania estos casos se multipliquen sin freno en la actualidad, casi exclusivamente en la clase social más baja.

En febrero pasado, la Policía fue llamada a una casa en el norte alemán, donde se descubrió a un niño muerto en el ático de un edificio.

En enero último, una mujer de 28 años fue acusada de homicidio, luego de encontrarse los cadáveres de tres bebés en su casa y en el hogar de un pariente. La mujer negó haberlos matado.

Otra alemana, de 22 años, fue declarada culpable hace 10 días por haber asesinado a tres de sus bebés, a los que asfixió al colocarlos en bolsas de plástico, luego de haberlos dado a luz por separado, y cuyos cadáveres se encontraron en enero del 2007.

Este hecho recuerda los 10 casos de infanticidio en diciembre pasado, que sumió a la sociedad alemana en un fuerte debate sobre la responsabilidad de los padres y las instituciones sociales de ese país.

En el más dantesco de estos crímenes, una mujer fue encontrada culpable de homicidio en el 2006, por la muerte de nueve de sus bebés en el este de Alemania. La mujer enterró a sus hijos en macetas, y a uno lo depositó en una pecera en el jardín de la vivienda de sus padres.

Analizan motivos

La opinión pública se pregunta los motivos que puede tener una madre para asesinar a sus bebés en un país que ofrece ayuda social, alimentos y educación gratuita a los desfavorecidos.

“El estrés familiar es uno de los peores trastornos para las madres. La cifra de progenitoras con esta enfermedad crece, porque la presión de la sociedad aumenta fuertemente, y las estructuras sociales, como la familia, desaparecen”, opina el psiquiatra Josef Aldenhoff.

Por aparte, algunos expertos aseguran que el deseo de conservar a su pareja ha motivado a algunas mujeres a tomar acciones letales en contra de sus retoños.

Esta serie de infanticidios ha dejado atónito a ese país, donde instan a las madres en crisis a dejar a sus bebés no deseados en ciertas ventanillas de los hospitales, con el fin de salvar la vida de los infantes.

El Gobierno, además, trata de poner en marcha un diálogo abierto sobre estas tragedias, y también se estudiará si son suficientes los fondos presupuestados para ayudar a familias necesitadas.

“Si bien es cierto que se ha impulsado, en los últimos años, reformas importantes para fortalecer las estructuras familiares, la situación de las familias más pobres no está en la mira”, afirma la Unión Alemana para la Protección al Menor, al destacar que 2.6 millones de niños en ese país viven en la pobreza.

“El maltrato infantil y la pobreza —un estigma para los alemanes— parecen vinculados irremediablemente a este problema”, declara, por aparte, Birgit Pohl, portavoz de la Confederación Alemana de Protección a la Infancia.

Y mientras se toman medidas para evitar los parricidios, resulta grotesco que la depresión y la pobreza conduzcan a crueles madres a arrancarle la vida a sus propios niños indefensos.

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