Guatemala, 18 de mayo de 2008
El edificio ha albergado a personajes y entidades.
• Fue el hogar de Antonio Larrazábal, prócer de la Independencia, y uno de los primeros diputados, nombrado por el Ayuntamiento de Guatemala para participar en las Cortes de Cádiz en 1811, y en el Congreso Bolivariano de Panamá, en 1826.
• En septiembre de 1874 fue vendida a la sociedad mercantil “Francisco Sánchez e hijos”, y allí funcionaron algunos comercios, un club social y residencias particulares.
• Más tarde albergó las oficinas centrales del Banco de Guatemala, y luego las del Banco de los Trabajadores, hasta que en 1994 fue entregada en usufructo al Congreso.
“Está descuidada; ni siquiera hay agua en los baños ni luz en algunas oficinas. Los techos están a punto de caer”.
Diputado, quien pidió omitir su nombre.
Por Ana Lucía Blas
“Bienvenidos a la Casa Larrazábal, monumento histórico nacional”, dicen los guías del Congreso a estudiantes que visitan esa sede. Sin embargo, ésta dista mucho de lucir como “monumento”.
La que en otra época fuera el hogar del prócer de la Independencia Fray Antonio Larrazábal, sede del Banco de Guatemala y que ahora alberga oficinas legislativas, está deteriorada. El paso de los años y los pocos cuidados la llevaron a perder su antiguo esplendor.
Cables a la vista, pisos de madera que crujen al pasar sobre ellos; paredes, techos y puertas en mal estado, hacen parecer ese edificio, anexo al palacio legislativo, abandonado y descuidado.
Incluso las sillas y sillones que sirven como salas de espera de las oficinas del Congreso están viejos y rotos, por lo que el lugar luce poco acogedor.
“En los baños ni siquiera hay agua, y ya se puede imaginar el mal olor”, comentó un diputado que pidió omitir su nombre y cuya oficina se encuentra en Casa Larrazábal.
La estructura de ese recinto también ha sido afectada por remodelaciones y construcciones de oficinas adicionales, a lo largo de los años.
“Durante mucho tiempo no se le ha dado mantenimiento a ese edificio, y por eso ahora estamos pagando las consecuencias”, aseguró Roberto Alejos, primer secretario del Congreso, quien recientemente prohibió “hasta conectar cafeteras” en esa casa, pues el sistema eléctrico está a punto de colapsar”.
Un trabajador del Legislativo añade: “No tenemos luz en algunos salones”.
Alejos afirmó que ahora se trabaja en una propuesta en ese sentido. Él tiene a su cargo hacer el recuento de los daños en Casa Larrazábal, y presentarle un informe a la Junta Directiva, a fin de restaurar el inmueble este año.
“Con esa idea se está remodelando el antiguo edificio del Ministerio Público, para trasladar allí a todo el personal administrativo del Congreso. Queremos sacar la mayor parte de oficinas de Casa Larrazábal y del palacio legislativo, para poder recuperarlas”, explicó el legislador.
En el Departamento de Conservación y Restauración de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura no se ha recibido ningún proyecto para restaurar aquel monumento —ya que estos trabajos deben ser autorizados antes—, expuso Mohamed Estrada, jefe de esa sección.
La última vez que se hicieron trabajos de mantenimiento en ese inmueble fue en 1994, con ayuda de la embajada de Taiwán.
La Junta Directiva también ha insistido en la necesidad de adquirir un nuevo edificio para el Legislativo, o al menos comenzar en los próximos meses el proceso para ello. Así, las instalaciones actuales podrían funcionar como museo o para celebrar sesiones solemnes.
Según se describe en la página de Internet del Congreso, el estilo original de Casa Larrazábal era neoclásico, con detalles barrocos. Las puertas son de cedro y de conacaste tallado.
Sin embargo, varias remodelaciones y el mal estado en que se encuentra han alterado ese monumento.
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