Guatemala, 18 de mayo de 2008
Aficionados dicen que un sello antiguo se puede cotizar alto en el mercado, según su antigüedad.
• Los primeros sellos guatemaltecos, de 1875, alcanzan un valor de US$2.
• El inglés de 1840 puede llegar a costar US$1 mil.
• Los expertos aseguran que ello ocurre porque existen en el mercado docenas de miles de esos sellos.
• Las estampillas de una serie brasileña de 1843, conocida como Ojos de buey, pueden costar, cada una, hasta US$5 mil.
• El 31 de mayo, la Asociación subastará 185 lotes de sellos.
Por Claudia Méndez V. Periodismo comunitario
El auge de Internet y el servicio de correo electrónico no han mermado la impresión de sellos postales en Guatemala; cada año se imprimen, al menos, dos series de varios cientos de miles de estampillas, que son utilizadas para los distintos tipos de mensajería que ofrece el país.
“El 6 de mayo de 1840 apareció el primer sello en el mundo, y fue impreso en Inglaterra. En Guatemala se imprimió en 1871, con la imagen del primer escudo de la República”, recordó Estuardo Soto, vicepresidente de la Asociación de Filatelia, que cuenta en la actualidad con 80 socios.
De acuerdo con el experto, desde entonces se han impreso docenas de cientos de series, con los más diversos temas: orquídeas, escudos, símbolos nacionales o personajes históricos, como la última edición, que estuvo dedicada al aniversario de la muerte de monseñor Juan Gerardi, o la serie del clásico “quetzalito” (un quetzal posado sobre una columna), que se ha convertido en ícono de la filatelia nacional.
El Consejo Nacional Filatélico de Guatemala programa, casi con un año de antelación, las series que se imprimirán, agregó Soto. “Recibe las propuestas, selecciona el tema. Pero queda aprobado cuando el presidente y el ministro de Comunicaciones firman el acuerdo gubernativo correspondiente”, explicó.
Coleccionistas de estampillas consideran el surgimiento de Internet como un apoyo, más que una amenaza.
Harald Poesch, presidente de la Asociación, mencionó que la rapidez del servicio que ofrecen los correos electrónicos les permite contactar a interesados en la filatelia, de todos los países del mundo. “Podemos intercambiar sellos con facilidad o comprar los que necesitamos”, añadió.
A través de Internet también ofrecen consejos a los aficionados, a aquellos que heredaron colecciones antiguas y no saben qué hacer con ellas.
“Nosotros siempre recomendamos que las mantengan, que las cuiden y las acrecienten”, añadió Soto.
Poersch y Soto coincidieron en que, pese a los avances tecnológicos y la era de Internet, en Guatemala se mantiene arraigada la cultura postal. “Se siguen enviando cartas por la vía aérea, oficial y ordinaria”, añadieron.
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