Guatemala, 17 de noviembre de 2008
Frank Dalton, presidente Ejecutivo de Disagro, acompañó a su padre en la entrevista y dijo:
• “Brindarle un espacio al presidente de la República en un viaje (en el avión) se malinterpretó como algo vinculado a favores”.
• “La lección fue muy bien aprendida, el avión ya no se prestará a ningún funcionario de éste o de ningún gobierno”.
• “Robi (Roberto), mi hermano, era ejecutivo de Disagro, pero por los dimes y diretes respecto de su participación en el Gobierno se decidió que se desvinculara de la empresa”.
• “Colom conoce lo que Disagro ha hecho y de esa cuenta es que ha prestado a uno de sus ejecutivos para que ad honorem este colaborando en Pro-rural”.
“El nombre Disagro es conocido en Centroamérica, entonces es mas fácil llamarnos ‘Disagro Departamento de Aviación’”
Roberto Dalton,
Presidente de Disagro.
Por Rosa María Bolaños
Haber ampliado su oferta de productos llevó a Disagro a incursionar en un mercado atractivo y de alto potencial a nivel empresarial.
De ser una empresa especialista en el manejo de agroquímicos, la compañía se expande a la venta de aviones ejecutivos, con la representación que hace poco le otorgó la fabricante brasileña Embraer.
Roberto Dalton, fundador y presidente de la empresa, explica con mayor detalle la nueva visión de Disagro.
Tengo más de 50 años de ser piloto y me impresionaron mucho los modelos de avión ejecutivos Phenom 100 y 300. Durante la convención de aviación en el 2006, inciamos pláticas sobre la posibilidad de ser representantes de ventas para Centroamérica.
El año recién pasado, nos dijeron que nos consideraban en primer lugar de una lista de empresas de la región. En mayo último, viajamos a Brasil, conocimos las plantas, los modelos de aviones, y acordamos los términos de la representación, pero fueron anunciados hasta octubre recién pasado, en la Convención anual en Orlando, Florida.
Nuestra relación con Embraer es con los aviones ejecutivos, como representantes en Centroamérica, excepto Panamá. Ellos también tienen aviones para uso agrícola de fumigación, lo cual aún evaluamos, y los modelos comerciales y de defensa los negocia la fábrica.
Casi todas las empresas grandes en Centroamérica y las transnacionales usan aviones ejecutivos, por eficiencia de tiempo.
Los ejecutivos pierden mucho tiempo si dependen solo de los vuelos comerciales.
Si vendemos un avión, hay una comisión de por medio, lo cual no implica que tendremos aviones en exhibición ni gastos fijos importantes, pilotos o servicio para los aviones.
Embraer tiene aviones ejecutivos por debajo de los US$3 millones hasta los US$30 millones y US$40 millones.
Las comisiones no son altas, como la gente cree. Según el tipo de avión, éstas andan debajo de 1.5 a 2.5 por ciento. En los aviones grandes, la comisión es menor. Esta no se da sino hasta que el avión es pagado a Embraer.
Es un mercado nuevo para nosotros, pero igual lo hicimos cuando de fertilizantes pasamos a agroquímicos, luego a plásticos, maquinaria agrícola y después a maquinaria de construcción. Hay pasión por la aviación, de mi parte.
El nombre Disagro es conocido en Centroamérica, entonces es mas fácil llamarnos “Disagro Departamento de Aviación”. Tenemos tiempo para organizar el negocio, debido a que las primeras entregas están para el 2010, y según el modelo no hay entregas antes del 2012 o el 2014.
Cuando hago un favor, no espero nada a cambio.
No tenemos nada que ver con esa división. No sé si Guatemala compró o no, pero si lo hizo, nosotros no tuvimos nada que ver. Si mañana Embraer vende un avión para uso del Gobierno, no sería por medio de nosotros. Tampoco quisiéramos salir con que le vendimos al Estado un avión ejecutivo.
Hubiera sido más rentable que los Q80 millones que se perdieron en el Congreso los hubieran invertido en un avión presidencial o para uso del Gobierno.
En el país hay más de 10 ó 15 aviones ejecutivos, deberían decir: “Señores, alquílennos aviones para nuestro uso a un precio por hora”.
La perspectiva que dan si alguien le presta algo a un político es que se busca algo a cambio. En tres ocasiones, tres diferentes presidentes me ofrecieron ser ministro de Agricultura, y jamas acepté.
La capacidad la tengo, pero no soy político y no me prestaría a esos vaivenes.
El pobre campesino, porque no tiene tecnificación, ha sido víctima de la politización del fertilizante, esa es la realidad.
Los gobiernos de Alfonso Portillo y de Óscar Berger hicieron de ese programa un instrumento de la corrupción.
Tal vez le extrañe que digamos que nosotros estamos en contra de que el Estado siga con esos programas corruptos.
La experiencia que ha tenido Disagro en el manejo de fertilizantes, desde hace más de 50 años, nos ha llevado a ser líderes en Centroamérica y esto es porque hacemos algo bien.
Por eso le digo que fui egoísta con jamás participar en el Gobierno, y por eso no quise detener a mi hijo de que ayudara.
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