Guatemala, 21 de noviembre de 2008

CATALEJO
Efervescencia en la AntiguaMario Antonio Sandoval

IMAGEN ES PERCEPCIÓNGuatemala: una selvaBrenda Sanchinelli Izeppi

DE MIS NOTASPistoAlfred Kaltschmitt

SIEMPRE VERDEEn sus manos, presidenteMagalí Rey Rosa

VENTANASer más felicesRita María Roesch

LO QUE EXPRESOJosé Miguel ArguetaEl Estado no es una mula
Una de las maravillas del de- sarrollo del ser humano ha sido la constante búsqueda de cómo aliviar las penas. En cuanto al trabajo, ha logrado desahogar el peso de sus actividades más pesadas, trasladándolo a los lomos de las mulas y bestias de carga.
Con el desarrollo de la revolución industrial, que procuró de máquinas y servicios como el petróleo y la electricidad, su vida se mejoró y cada vez más su trabajo se hace mucho más productivo y menos tedioso y manual.
Aliviar las dificultades de la vida social, primero usando el lomo de mulas y luego máquinas ha sido positivo para el desarrollo de la humanidad. El trabajo ingenioso de muchos universitarios, tales como ingenieros, arquitectos, diseñadores, urbanistas, etcétera, ha facilitado la actividad humana en provecho de su bienestar.
Toda acción o invento que provoque mejorar la calidad de vida y que los chapines descansen las pesadas cargas que pesan sobre sus hombros y cargarlas en lomos de las mulas modernas es positivo. En pocas palabras, es bueno trasladar la carga a una mula, para mejorar la productividad.
Si no somos productivos, si no provocamos un cambio generador de riqueza, cualquier carga diferida en los hombros de alguien más es negativa. Muestra es que muchos países donde existen cantidad de profesionales, y no hay productividad, su conocimiento no provoca transformación social.
Sin embargo, los chapines hemos entrado en el letargo y modorra más dañina de toda la historia de Guatemala. Creemos que el Gobierno de Guatemala es una mula de carga que “debe” aliviarnos de las penas diarias. Si fuera una mula, sería la más enclenque, enfermiza, canija, flaca, achacosa, desmejorada del hato del país.
Muestra de eso son las miserables carreteras, los denigrantes, infamantes y vergonzosos hospitales, la deteriorada educación pública a todo nivel, que no se transforma en productividad y desarrollo. Si el Estado fuera una mula robusta y sana, todos tendríamos una sensación de bienestar general.
Por tal razón, el presupuesto del 2009 no debe emplearse para convertir al Estado en nuestra robusta mula de carga. Eso lo ha logrado la revolución industrial, y es trabajo de empresarios y comunidades tanto civiles como religiosas. No debe ser producto de la política del Estado.
Si Álvaro Colom entiende realmente la función de un Estado, comprenderá que el Ministerio de Gobernación cumple la función clave de aumentar el nivel de seguridad, para que todos seamos productivos.
A las 7 de la noche, la ciudad es un cementerio, por la terrible desconfianza de producir más por el temor al latrocinio generalizado que ha comenzado en las propias instituciones del Estado.
Un Estado de bienestar que “tenga la buena intención”, que tenga una “política de bienestar” que sea una “mula de carga”. La cohesión social es la más absurda expresión del fracaso de brindar un Estado de bienestar. Quizá lo que más daña con su acción el Estado es la dignidad humana dañada por la arbitrariedad de leyes, la falta de justicia. La corrupción de los jueces, de empleados de tribunales que se prestan a triquiñuelas y que venden la credibilidad del Estado por un plato de frijoles.
El aumento de la burocracia del Estado, el aumento de la deuda externa, los “fantásticos” programas de cohesión social nunca propiciaran tanto beneficio como que se estimule la seguridad y justicia, que evite el aparecimiento de tanto guatemalteco que quiere enriquecerse con maña y latrocinio.
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