Guatemala, 21 de noviembre de 2008
El dólar subió ayer frente al euro y bajó ante el yen en Nueva York, al aumentar su atractivo como refugio para los inversores, después de la caída de las bolsas.
Un euro se pagaba a US$1.2474, contra el US$1.2526 del miércoles último, y a los US$1.45 que se abonaban al comienzo del año.
El dólar sería una inversión de poco riesgo, según analistas.
El precio del barril de petróleo cayó por debajo de los US$50 ayer, tanto en Londres como en Nueva York, debido a los temores de una prolongada caída de la demanda energética a causa de la crisis económica y financiera mundial.
La caída de las Bolsas en EE. UU. y todo el mundo se traducen en una desconfianza de los agentes económicos que anticipan una depresión y una deflación, según Miguel Gutiérrez, analista de Central American Business Intelligence.
La deflación es una prolongada y extensa declinación en los precios que hace que los consumidores y las empresas frenen sus gastos, mientras esperan que los precios continúen a la baja.
Ante esa situación, el impacto en el país se daría en las exportaciones, envío de remesas, así como en una más prolongada restricción crediticia, afirmó Gutiérrez.
“Es un escenario que se pinta más adverso porque la autoridad monetaria de Estados Unidos ha actuado de una forma muy lenta”, añadió el analista.
Según el funcionario, la duración de la actual crisis económica y financiera podría empeorar el próximo año y durar, por lo menos, dos años más.
Por Redacción de Negocios*
La propagación de los efectos de la crisis financiera mundial causó, por segundo día consecutivo, una caída generalizada en los mercados bursátiles mundiales, al mismo tiempo que el petróleo también bajó.
Según analistas, los mercados están desmoralizados por las negras perspectivas en Estados Unidos, por el agravamiento del déficit comercial en Japón, y por la crisis del sector automovilístico.
La Bolsa de Nueva York se hundió otra vez, y perdió cinco años de ganancias ayer. Según datos disponibles, Wall Street habría acumulado ayer una caída de 43 por ciento para este año.
Analistas de cadenas de televisión como CNN estimaron ayer que las pérdidas en valores bursátiles ascendieron hasta ayer a unos US$700 mil millones, equivalente a todo el monto aprobado por Estados Unidos como ayuda al sector financiero.
El mercado bursátil de EE. UU. fue afectado por la degradación de la economía reflejada en al aumento del desempleo, y la ausencia de respuesta política a la crisis en la industria automotriz.
El Dow Jones perdió 5.56 por ciento o 444.99 unidades. Se ubicó en siete mil 552.29 puntos. Los indicadores más amplios del comportamiento del mercado también mostraron pérdidas enormes: el índice Standard & Poor’s 500 cayó 54.14 puntos, el 6.71 por ciento, a 752.44 puntos; mientras que el índice compuesto Nasdaq retrocedió 70.30 unidades, el 5.07 por ciento, a mil 316.12.
“Es muy peligroso, el mercado prueba sus pisos”, consideró Lindsey Piegza, de FTN Financial. Todas las bolsas en Latinoamérica, Asia y Europa bajaron también.
Al final de la tarde, el mercado se vio afectado debido a que el plan para dar a las tres principales firmas automotrices de Detroit miles de millones de dólares, en créditos gubernamentales, se quedó “atascado” en el Capitolio, y quedó en juego millones de empleos y la suerte de las tres empresas.
Los dirigentes demócratas del Congreso exigieron que General Motors Corp., Ford Motor Co. y Chrysler LLC presenten un plan para asegurar que los fondos que solicitan harán su futuro económicamente viable.
“Hasta que nos presenten el plan, no podemos enseñarles el dinero”, expresó la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, en una conferencia de Prensa convocada a último momento en el Capitolio.
Pelosi y el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, expusieron que el Congreso podría volver a sesionar para estudiar la propuesta en los primeros días de diciembre, si “los tres grandes” presentan un plan aceptable.
Si los legisladores vuelven para votar el proyecto, seguramente insistirán en numerosas condiciones a cambio de los créditos. Una de las posibilidades es que el Gobierno obtenga una participación en esas empresas. Otra sería limitar los salarios de sus directivos. Y una tercera, prohibiría la utilización de esos fondos para labores de cabildeo.
El plan es otorgar US$25 mil millones en nuevos créditos dentro del plan de rescate de US$700 mil millones para la industria financiera.
El gobierno del presidente George W. Bush y los legisladores republicanos se oponen a la idea.
*con información de agencias
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