Guatemala, 3 de enero de 2009

ALEPHAntigua: ¿puerta grande?Carolina Escobar Sarti

MACROSCOPIOPropósito del añoHumberto Preti

EL QUINTO PATIOPesimismo positivoCarolina Vásquez Araya

PUNTO DE VISTALa obsesión de ChávezSadio Garavini Di Turno

CON OJOS DE MUJER Nuevo año, nueva naciónMarta Pilón

UCHA’XIKSam ColopComo que cuesta arrancar
Acabamos de empezar un nue- vo ciclo calendárico y como que cuesta un poco arrancar el año después de la modorra de las fiestas pasadas. Creamos en lo que creamos, no deja de ser alegre pasar al lado de la familia, y en mi caso estoy muy agradecido del cariño de mi señor padre, mis hermanos y sobrinos, con quienes reímos y pasamos ratos felices. Volviendo a otra realidad, hay que seguir aguantando la vida y enfrentarnos a lo que viene. Enero no se presenta alentador, porque aparte de la consabida falta de seguridad, educación, salud y otras obligaciones gubernamentales que no se cumplen, hay que pagar boleto de ornato, IUSI, colegiaturas, útiles escolares y un montón de gastos como las facturas mensuales de servicio eléctrico, teléfono, etcétera. Así que si el aguinaldo, de quienes lo recibieron, se fue en regalos, ahora habrá que hacer nuevas cuentas.
Habiendo pasado unos días en la aldea donde estudié mis primeros años de escuela primaria, me recordé que el 2 de enero llegaban los maestros para inscribir a los educandos, y a mediados de mes comenzaban las clases. Me acordé de mis primeros maestros: don Claudio, quien me enseñó a sumar y restar jugando canicas; de la seño Marina, mi maestra de segundo primaria. A los niños de mi época tal vez nos gustaba estar un poco más en la escuela, porque una vez inscritos llegábamos al patio escolar, no a estudiar, pero a jugar, y asumo que una vez comenzado el ciclo escolar estábamos allí presentes. Recuerdo a un compañerito que llegaba a la escuela rural con su bolsón, hasta los domingos. Ahora, en cambio, me entero de que el ciclo escolar comenzó ayer para los docentes, pero para los escolares será hasta dentro de un mes. De los 180 días del ciclo académico, se reducirán más días, sin contar eventuales huelgas, feriados de hule como el día del maestro, que supuestamente es de un día, pero de hecho son más. No tengo nada en contra de los docentes e incluso yo fui maestro de primaria en una aldea de Sololá, donde no había ni aula escolar, y con ayuda de los vecinos se compró una cuerda de terreno para construir lo que después resultó en una escuela. Lo que señalo es que en lugar de ampliar los días y horas de clases, vamos de retroceso. Somos uno de los países con el más bajo nivel de educación, y el Gobierno, en conjunto con el magisterio, en lugar de aumentar las horas/días clase, las reducen. Se critica a otros gobiernos como el de Bolivia, pero ese país está a punto (si no es que se ha certificado ya) como país libre del analfabetismo. Aquí, en cambio, parece que lo que se democratiza cada vez más es la falta de educación primaria. Bueno, hay que reconocer también que la ministra de Educación no es una persona comprometida con ese menester. Si Cohesión Social va a fortalecer el sistema educativo en los municipios más pobres del país, tal vez sería mejor sustituir ese sistema en aquellos lugares, para que el actual programa gubernamental se enfoque y haga lo que otros gobiernos han dejado de hacer.
Estimado lector: los buenos deseos para lo que se proponen cada ciclo calendárico que comienza resultan redundantes, y la única sugerencia que se me ocurre es proponer, en nuestra medida: lo alcanzable, para no resultar con frustraciones.
PA JUN CHOLAJ CHIK. Kink’amo, kinmaltioxij ri taqanik xtaq lo chwe k’a pa Cobán. Kinkikotik ruk’ ri Xkape Koban rumal che kikoj jumul chik ri tixbachin wuj kojom kanoq.
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