Guatemala, 3 de enero de 2009
08:54 | 03/01/2009
El volcán Santiaguito, que se encuentra a un costado del volcán Santa María, en la parte sur de Quetzaltenango, es un atractivo turístico natural y de rara belleza para quienes visitan la región suroccidental del país, y genera actividades económicas para la industria de servicios hoteleros durante los últimos y primeros meses de cada año.
Este volcán “nace”, en palabras de los residentes locales, el 29 de julio de1922. Desde esa fecha su actividad volcánica no ha cesado y atrae turistas extranjeros y nacionales, interesados en el reto de escalar lugares cercanos hasta donde es seguro, o bien, para tomar fotos desde lejos y admirar su belleza natural.
Berta González, vecina del municipio de El Palmar, Quetzaltenango, indica: "ya estamos acostumbrados a escuchar los retumbos del volcán y no nos ocasiona temor. En estas fechas es cuando más se puede apreciar su belleza. Nos visitan muchas personas de diferentes países. Y con ello, nos favorecen porque nuestros ingresos incrementan por unos meses”.
El Santa María, llamado volcán madre y su cráter, Santiaguito, tal y como se les conoce localmente, se ubican al sur de la Ciudad de Quetzaltenango. Según historiadores, el Santa María explotó en 1902, y causó un fuerte sismo que ocasionó serios daños en los alrededores, tanto en la región rural como la urbana. Desde entonces, la actividad del llamado volcán hijo, no cesa.
Pobladores de la región, conocida como la boca costa, que incluye los departamentos de Suchitepéquez, Retalhuleu y la parte sur de Quetzaltenango, pueden apreciar la belleza natural del volcán Santiaguito y a su derecha, la del Santa María.
La columna de humo blanco que asciende desde el cráter es también una indicación de una corriente de lava que desciende constantemente a la cuenca de los ríos Nimá I y Nimá II, lo cual causó cambios en el recorrido usual y aumento del caudal durante la época de lluvia. Ha sido el Santiaguito y su constante actividad la que forzó a los residentes de El Palmar a buscar un lugar más seguro para vivir, hace casi medio siglo atrás.
En la época seca o de verano, como le conocen los residentes locales, es cuando más se puede apreciar el humeante cráter. Por eso es que más personas planifican escalar el volcán santa María y ver el Santiaguito de cerca. Durante el invierno las nubes cubren los dos colosos.
Mario Conde, vecino del lugar, indica que para escalar el volcán Santa María y observar las constantes explosiones se hacen aproximadamente ocho horas. Se recomienda llevar abrigo, ya que el viento que sopla en la cumbre es frío. También se puede subir desde la parte de Quetzaltenango, en el lado norte, para poder preciar toda la naturaleza del sector. Quien lo logra, puede disfrutar la vista de varios departamentos y del mar.
Estela López encargada de un restaurante cercano a los volcanes explica que “El Santiaguito tiene actividad volcánica cada 15 minutos y atrae la curiosidad de los turistas. Ellos permanecen aquí entre dos y hasta tres semanas para poder fotografiarse con este paisaje. Nos deja una fuente más de ingresos, no sólo para los comercios cercanos sino para todas las personas”.
BIg
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