Prensa Libre - Edición Electrónica

Guatemala, 4 de enero de 2009

Tipo de cambio

US$1 - Q7.7815
Fuente: BANGUAT
Presentado por

Búsqueda

  

Archivo digital

Publicidad
Últimas noticias

Demandan participación política de la mujer para resolver problemas sociales 

Más Noticias





Especiales
Publicidad

La antropóloga Lina Barrios opina que los partidos políticos se aprovechan del liderazgo de las mujeres para sumar votos y no las colocan en las primeras casillas para que puedan participar de mejor forma. (Foto Prensa Libre: BIG)

10:19 | 04/01/2009

La mujer dista de ser representativa en los espacios de poder público. El hecho de serlo, implica cargas a menudo difíciles de compatibilizar, sin olvidar que el machismo y la pobreza prevalecen en la sociedad guatemalteca.

En el inicio de un siglo nuevo, la ciudadanía demanda mayor participación femenina en los cargos de poder local. Mientras tanto, las pocas féminas que han ganado un puesto electoral, consideran que con el tiempo, lograrán cambiar los esquemas actuales en el servicio público.

Según el Instituto Nacional de Estadística, INE, el 51 por ciento de la población es femenina y de éste grupo, apenas el cinco por ciento tiene representatividad en espacios municipales. Así lo dice la antropóloga Lina Barrios, quien recientemente realizó la investigación “Participación política de la mujer a nivel municipal”.

Barrios explica que la presencia de la mujer es mínima en las corporaciones municipales y en los espacios del poder local. A su criterio, no existe representatividad para el sector que cintegra más del 50 por ciento de la población.

"Esa es una realidad de la cual no se tiene conciencia y es injusta", dice. Una de las razones es que en época electoral, los partidos políticos no impulsan candidaturas femeninas en las primeras casillas. Sólo las utilizan como figuras públicas y se aprovechan de su liderazgo a nivel local para sumar votos.

De llegar al poder, las mujeres no son representativas porque, precisamente, han participado en los últimos puestos y se necesita una cantidad importante de votantes para que lleguen a ocupar los cargos. “No existe una equidad de género”, enfatiza la antropóloga.

A criterio de Barrios, a este ritmo, se necesitarán más de 200 años para lograr la equidad. La profesional enfatiza que urgen leyes que obliguen a los partidos políticos a darle participación a la mujer y adicionalmente, las coloquen en las primeras casillas para ocupar cargos públicos. “Es necesario acelerar el proceso para tener resultados en dos décadas y ver cambios significativos”, señala.

Sistema discriminatorio

El sistema político guatemalteco es discriminatorio y poco participativo, explica Barrios. Se maneja por cuotas y funciona con aportes económicos, lo que significa que si no se tiene suficiente dinero para financiar la propaganda política, se obtendrá un espacio para participar y optar a un cargo público.

Las primeras casillas son compradas y las mujeres, en su mayoría, carecen del poder adquisitivo para adquirir esos espacios. Lo anterior, aunado al machismo, es otro factor de desventaja que coadyuva a la escasa participación de las mujeres.

Barrios explica que contradictoriamente, en la época maya, existían espacios para las mujeres. En ésa época las féminas ocupaban cargos públicos hasta por 14 años.

La pobreza, el analfabetismo y la falta de oportunidades también son factores que limitan, según la doctora Aura Pisquiy concejal de oposición en la municipalidad de Quetzaltenango.

La política sostiene que la preparación académica es determinante para que las mujeres desarrollen sus habilidades en el quehacer político. “Se necesita tener conocimiento, preparación, experiencia y voluntad para hacer un papel significativo en el Concejo” dice. Pero a la vez, reconoce que no siempre la mujer puede sentirse satisfecha de su papel, debido a que los anillos de poder, liderados tradicionalmente por hombres, son los que toman las decisiones importantes.

Al llegar a ocupar un cargo público, la mujer no llega a incidir porque forma parte de una minoría, o no pertenece al partido de gobierno. Las mujeres son de la oposición, lo que les dificulta tener voz y voto. Las que han decidido romper los esquemas y participar, son sometidas a presiones y desencantos por los mismos pobladores, quienes demandan pronta respuesta a las necesidades y no comprenden que los procesos de cambio son lentos.

Pese a ello, la mujer se ha ganado sus propios espacios en el poder local. En la cabecera departamental de Quetzaltenango hay presencia femenina maya y no maya desde 1990. No así en otros municipios, ya que en la actualidad, de los 24 que tiene el departamento, solo dos tienen presencia femenina y en cargos de suplentes.

La doctora Pisquiy cree que se ha sentado un precedente de participación en la ciudad altense debido a que la localidad tiene mayor desarrollo económico y social. Hay mejores oportunidades para que las mujeres puedan educarse. Lo contrario ocurre en los municipios, donde el proceso va a paso lento y los factores económicos entorpecen los procesos.

La única concejal de oposición en la comuna altense explica que durante su primer año, la experiencia es valiosa, pero poco se puede lograr con propuestas por el contexto. Es la única persona que no pertenece al partido gobernante, tal situación hace que no se haga un buen trabajo en el Concejo, y se considera en una posición simbólica.

La misma experiencia comparte Ana De León de la Municipalidad de Salcajá. Es su segundo período pero confiesa que estuvo a punto de renunciar al cargo por las diferencias políticas que hacían incómodo su trabajo. “Estuve consciente de que la población necesitaba la presencia de una mujer en el Concejo y por eso no renuncié, fue duro, pero aguanté. Hoy he logrado la apertura de la Oficina de la Mujer en el municipio, lo que catalogo como uno de mis logros”, enfatiza.

Mujer, esposa, madre y funcionaria

Las mujeres tienen la misma capacidad que los hombres, la diferencia está en que ejercen varias funciones a la vez, como madres, esposas y profesionales. No es lo mismo para un hombre que se ocupa únicamente de su carrera política y no asume un rol más activo en el hogar.

"Quienes ejercemos un cargo público combinamos responsabilidades domésticas y profesionales", opina la doctora Pisquiy.

De León comparte ese criterio y reconoce que si su esposo no viviera en Estados Unidos y por el contrario, estuviera junto a ella, no podría dedicar tiempo al quehacer edil. Comenta que nunca se imaginó que militar políticamente sería una actividad de tiempo completo.

La antropóloga Barrios explica que el tiempo también limita la actividad en los espacios públicos. Se requiere tiempo para asistir a las reuniones y de ser electa, deberá estar pendiente de las necesidades de la comunidad. De esa cuenta, las damas que han quedado en la viudez, o se han divorciado, son las que deciden participar, no así las que están en plena edad reproductiva.

También existe temor de participar si no se cuenta con el apoyo del esposo, confirma De León. “En principio sufrí críticas de la familia al calificarme de liberal y poco decente por estar en reunión tras reunión. Pero en realidad mi intención es motivar a las mujeres a que conozcan sus derechos”, enfatiza.

Más conciencia social

Para la doctora Pisquiy, las mujeres tienen una conciencia social más arraigada que los hombres. El hecho de ser madres las hace más conscientes y las hace proponer métodos integrales de desarrollo y no pensar únicamente en obra gris. “Si existiera más presencia femenina en cargos de decisión pública, la sociedad estaría mejor, pero ha limitado su participación”, opina.

Según la profesional, las mujeres tienen muchas cualidades para ejecutar políticas públicas. "Son menos propensas a la corrupción, ordenadas, buenas administradoras, lógicas y responsables. Eso no significa que los hombres no lo sean, pero las mujeres tienden a ser mas responsables".

A nivel de las organizaciones civiles locales, cofradías, y Comités Comunitarios de Desarrollo, Cocodes, ya se está rompiendo el esquema de la poca participación y la mujer está ganando espacios, según Lina Barrios. Hay avances sustanciales, pero no se deben al movimiento feminista internacional, sino a lo nato de la Cosmovisión Maya en darle los espacios a la mujer.

Para De león es satisfactorio cooperar con el desarrollo integral de las mujeres de Salcajá. “Hay damas que no participan por miedo, porque vivimos en una sociedad machista. Creo que tengo un carácter fuerte para socializar y promover la participación. Si hubiera más participación de las mujeres "las necesidades de desarrollo serían atendidas, porque los hombres muchas veces sólo piensan en hacer caminos y drenajes”, concluye.

BIG

Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos

© Copyright 2008 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio