Prensa Libre - Edición Electrónica

Guatemala, 5 de enero de 2009

Tipo de cambio

US$1 - Q7.7941
Fuente: BANGUAT
Presentado por

Búsqueda

  

Archivo digital

Publicidad
Opinión

ECLIPSEReconstruir autoestimaIleana Alamilla

EL QUINTO PATIOTerritorio narcoCarolina Vásquez Araya

COLABORACIÓNMiamiSébastien Perrot-Minnot

TASSOLILOQUIOSUn centenario memorable (III)Tasso Hadjidodou

ARCA DE ESPEJOSConfeti 5-1-09Aquiles Pinto Flores



Especiales
Publicidad

CATALEJOMario Antonio Sandoval
Cincuenta años de
dramas humanos

Enviar por e-mail Formato de impresión

MUCHOS SON LOS ANÁLISIS, informes y opiniones escritos desde hace algunos días al respecto de la revolución cubana y su subsiguiente gobierno, cuyo medio siglo cumplido ayer al mando directo y ahora indirecto de Fidel Castro, lo hace el más largo del mundo. Habrá escritos sobre los aspectos económicos, políticos e ideológicos, pero yo quiero mencionar hoy un tema olvidado o mencionado muy pocas veces: el de los dramas humanos necesariamente relacionados con un hecho histórico de esa naturaleza. Podría calificarlo como un análisis de las lágrimas, de las frustraciones, de los dolores y decepciones de los miles de hombres y mujeres afectados por haber vivido en un determinado país, en un contexto histórico local y foráneo.

LA REVOLUCIÓN CUBANA, como todas, duró breve tiempo y dio origen al gobierno de una pseudo monarquía mantenida por medio siglo, incólume mientras el mundo sufría cambios a veces impensables. En este contexto, la valía del sufrimiento humano pasó a último plano. Cuando éste se mide en término de viudas y de huérfanos, o de padres y madres cuyas vidas se partieron a causa de la muerte de un hijo o de una hija, se puede encontrar una manera de sopesar el costo humano de la historia. Obviamente, todos los sucesos históricos pueden ser medidos con estos parámetros, pero quiero hacerlo ahora al respecto de este caso, pues Guatemala, como parte del continente latinoamericano, fue escenario de esos dramas tan dolorosos.

SEGÚN LOS CÁLCULOS, el enfrentamiento armado interno, patrocinado en buena parte por Cuba porque las condiciones objetivas guatemaltecas indicaban la posibilidad de un fácil triunfo revolucionario similar, significó la muerte de 150 mil personas de ambos bandos o inocentes. Si ellos tenían un promedio de ocho personas cercanas —padres, cónyuge, hijos— hubo un poco más de un millón de afectados directos. Es muy difícil calcular el número exacto en todo el continente latinoamericano y en los países de África a donde llegaron tropas cubanas, pero el número de 10 millones, tomado al azar, proporciona una idea de la magnitud de ese sufrimiento. Eran en su mayoría personas ajenas a los vaivenes del mundo bipolar de la Guerra Fría.

EL CASO DE LOS CUBANOS es especial. Sus lágrimas comenzaron desde la matanza de los batistianos, pero continuaron con las de quienes perdieron a sus hijos enviados a combatir en tierras lejanas, lanzados en cárceles u obligados a escapar de su patria. Quienes huyeron a Miami, sobre todo, merecen estudio especial. Pasaron casi toda su vida en el exilio, añorando un regreso imposible para muchos, y al mismo tiempo criando una nueva generación de hijos nacidos en tierras estadounidenses. Cuando éstos a su vez engendraron la segunda tanda nacida fuera, comenzó el sufrimiento para los emigrados de ver cómo en demasiados casos y poco a poco se desvanecía el interés por lo ocurrido en una tierra muchas veces romantizada en los recuerdos.

DENTRO DE CUBA, EL sufrimiento es sinónimo de privaciones, de una obvia envidia por el estilo de vida del resto del mundo y del continente, al cual tuvieron acceso vía el turismo y la Internet. Es la razón de las jineteras, obligadas a ganarse la vida vendiéndose a temprana edad. Es la razón de las decepciones porque a pesar de los indudables beneficios en salud y en educación de todos los niveles, los títulos no significan un ingreso decoroso. Y sobre todo, el sufrimiento se manifiesta cuando se dan cuenta del escaso interés despertado en un mundo occidental cada vez más hedonista, por ello en nada dispuesto a ejercer presiones verdaderas para facilitar la transición, urgente para evitar un caos cuando termine la vida de los hermanos Castro.

marioantoniosandoval@gmail.com

Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos

© Copyright 2008 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio