Guatemala, 6 de enero de 2009

DE MIS NOTASLa agonía de los océanosAlfred Kaltschmitt

HOMO ECONOMICUS¿Patria libre o esclava?José Raúl González Merlo

PUNTO DE ENCUENTROLa gran diferenciaMarielos Monzón

WACHIK’AJSin cancillerMartín Rodríguez

SIEMBRALos tres reyesCarlos Enrique Zúñiga Fumagalli

MIRADORPedro TrujilloEl embajador
Con la periodicidad acos- tumbrada, el embajador de Cuba en Guatemala dio unas declaraciones sobre la revolución cubana y “sus logros”, algo que también resaltaron pocos columnistas a quienes les cautiva el sistema, aunque no viven allí, vaya a ser que las cosas no sean como las pintan.
La primera crueldad del diplomático es la respuesta a la pregunta sobre el salario medio de un campesino. Se despacha con un: “¡Son ricos, millonarios!”, algo que solo puede afirmarse estando bien arrebujado con Baco o con sadismo salvaje, ya que humilla a miles de sus compatriotas a quienes otros burócratas matan literalmente de hambre. Podría haber declarado que no les va mal o que ganan lo suficiente, pero no, solo el desprecio por el ser humano le sustenta la grosería de hacer tal aseveración. Más adelante aclara que los campesinos son los dueños de la tierra y, claro, como ese es el Estado, pudiera llevar razón, porque quienes lo administran sí que son ricos, los pobres son los que eufemísticamente denomina “obreros agrícolas”. Seguro el embajador tiene un humor negro y ácido que muchos no terminamos de apreciar o es circunstancial, por la bulla de las fiestas.
Otro tema que apunta, también recurrente por los amantes de la revolución, es el educativo. Conviene dejar claro que las democracias occidentales cuentan con un índice de alfabetización cercano al cien y, además, con un plus: es libremente elegida, dispone de una amplia y variada oferta y los estudios son reconocidos y valorados en el mundo, cosas de las que adolece la castrista. Recordemos, para escarnio de don Omar, que no se convalidó el título de quienes se graduaron allá como médicos, algo común por el mundo con el resto de profesionales cubanos.
Continúa afirmando, en su profundización sobre las bondades del régimen, que en Cuba no hay clases y, ahí, debo darle la razón. Sus amigos revolucionarios hicieron a todos iguales: pobres, esclavos, sin propiedades, sin libertad de movimiento, ni de opinión, ni de nada. Ellos, los burócratas, no están en ese grupo de condenados. Prefieren dirigir, planificar y organizar al resto. A fin de cuentas solo hay una clase desposeída, gobernada a la fuerza por una banda que se cree mucho más lista y decide antojadizamente sobre los demás y sus vidas. Eso se llama despotismo o dictadura, aquí y en el resto del mundo.
Al embajador y a los apologistas se les “olvidó” hablar de la represión, de las prisiones, de la escasez, de la falta de acceso a la propiedad, de la imposibilidad de contar con mínimas comodidades, de la falta de libertad y de los muertos, esos que se ahogan huyendo del “paraíso cubano” o los que el régimen y sus informantes asesinan porque se atreven a opinar, escribir o sencillamente discrepar. ¿Qué sería de ustedes, aduladores, si vivieran allá el día que quisieran expresarse en forma diferente?
Don Omar, una vez caiga el régimen, ¡que caerá!, me gustaría verlo dando esas declaraciones en la Bodeguita del Medio. Es posible que sus paisanos entusiasmados, esos ricos y felices campesinos, que usted señala, lo lanzaran por el malecón o igual, como han tenido humor y bemoles para enfrentar al dictador y a sus secuaces, todavía le ofrezcan un mojito y le bailen una salsa: ¡asuca! Para ello es preciso saber si usted estará allí o hará como muchos altos funcionarios de los países comunistas de Europa del Este cuando estrepitosamente se desplomó la URSS. Como ve, don, no soy diplomáticamente correcto, pero la verdad, abruma. No más engaños.
www.miradorprensa.blogspot.com
Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos
© Copyright 2008 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio