Guatemala, 6 de enero de 2009
“Es decir, mientras muchos han perdido y padecen, muchos otros han ganado. Es obvio que no hablo de los malvivientes y sofistas que se aprovechan de las crisis o las causan… sino de aquellos que sabiamente ven en cada problema… una oportunidad”.
Por césar garcía
Opinión
La televisión mundial… y la mayoría de los medios escritos fueron pródigos, el primer día de enero, en transmitir las predicciones 2009, año que se ilustra, como una nube gris que cubrirá al mundo. No faltó el humorista que satirizara el colapso de economías mundiales, grandes corporaciones y bancos… el humor negro invadió los medios sumándose así a miles de analistas que auguran un pésimo año.
En lo personal, como economista serio, no puedo objetar que las señales son negativas y que la crisis quizá esté empezando en gran parte de los países del primer mundo, lo cual obviamente afectará a las naciones tercermundistas como la nuestra; también es innegable que el endurecimiento de las políticas de inmigración del primer mundo traerá de vuelta a miles de coterráneos que hoy sostienen —mediante su trabajo y remesas— nuestra malograda economía.
Sería irresponsable negar que nuestra institucionalidad está colapsada, al igual que nuestro sistema político partidario; por lo que resulta necio poner las esperanzas en marcas políticas o seres humanos falibles, vestidos de paladines. En todo caso, abundan temas de qué preocuparse, sobran los malos augurios y el panorama luce lo suficientemente gris… para no inquietarse. No obstante, quiero, estimado lector, trasladarle el ánimo que siento y la certeza que tengo, de que pese a lo que ven nuestros ojos… el año puede ser muy bueno, si usted tiene fe y decide que así sea.
En efecto, cuando existe una crisis global que es la primera que el mundo atraviesa, justamente por el contagio que permitió la globalización y ésta es conocida por todo el mundo, gracias al avance mediático en tiempo real, todos se concentran en ver a los “perdedores” o “víctimas” que está dejando la crisis… malamente nos enfocamos en lo negativo, sin observar que lo que ha ocurrido realmente es que la riqueza cambia de manos y no necesariamente se extingue.
Es decir, mientras muchos han perdido y padecen, muchos otros han ganado. Es obvio que no hablo de los malvivientes y sofistas que se aprovechan de las crisis o las causan… sino de aquellos que sabiamente ven en cada problema, una oportunidad.
Aconsejo no preocuparnos, sino ocuparnos, y ofrezco las siguientes ideas: 1. Abrir una hoja limpia de Word en su computadora o tomar una hoja física y poner en ella dos columnas. En la columna izquierda anote los problemas u obstáculos que ve en el 2009, en la otra anote cómo puede usted resolver cada problema. 2. El ejercicio le demostrará que la mayoría de sus preocupaciones no está en sus manos resolverlas, pues tienen que ver con entornos políticos o mundiales adversos. 3. A continuación, tache los problemas que usted no puede resolver y quédese con los que cree sí puede.
4. Haga un nuevo esfuerzo sobre los problemas que le quedaron y ahora numérelos por orden de importancia… usted estará ahora priorizando y se encontrará con que algunos de sus problemas no son tal cosa y otros que ven como tales, pueden solucionarse en forma diferida. 5. Conservando en su hoja solo los problemas prioritarios y torales, haga una tercera columna y defina cada uno de ellos como una oportunidad, encontrará ahora que algunos no eran problemas sino realmente ocasiones valiosas que le da la vida, para salir adelante y hacer mejor las cosas. 6. Le habrán quedado ahora los problemas reales, serán pocos y quizá irresolubles en el corto plazo; algunos tendrán que ver con rasgos de carácter que no le satisfacen o con sueños nunca realizados que le frustran… al final eso tampoco es un problema real, sino solamente mental. 7. Para lidiar con estos adversidades que a todos nos afectan, en algún grado, o mejor aún erradicarlos… es importante convencernos que no los resolveremos jamás, si no cambiamos de actitud y empezamos a hacer las cosas mejor… también vale recordar a un personaje real —y no mítico— de la historia, el rey Salomón. Él pidió sabiduría a Dios y le fue dada en abundancia y aunque su vida no estuvo exenta de problemas, fue gloriosa, por décadas. ¡Piénselo y ánimo! ¡Será un buen año si usted así lo decide!
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