Guatemala, 7 de enero de 2009
Por C. Antlfinger
Milwaukee. Mueva las manos sobre la mesa de madera en la habitación oscura y le responde con una mezcla de sonidos: un hombre y una mujer hablando, cuchillos siendo afilados, neumáticos chirriando, aliento y música.
Camine sobre una pieza de nueve por seis metros en el suelo y sus formas amarillas, rojas y naranjas alusivas a microorganismos aparecen en respuesta a sus pasos.
El curador invitado George Fifield dice que obras interactivas previas requerían que el público usase una computadora, pero ésta es la primera que simplemente permite que los visitantes se muevan por el espacio del museo para ayudar a crear arte.
Tras decir que esta es su exposición ideal, Fifield agrega que la misma es una de las mayores de su tipo, con 10 obras de seis artistas.
“Previamente, el arte siempre ha sido pasivo —comenta—. Uno mira un cuadro, escucha música, lee un libro... uno meramente está recibiendo el arte, y con el arte interactivo, uno lo está creando”.
El arte interactivo aún trata de conseguir amplio respeto en el mundo artístico.
Los museos apenas han comenzado a aceptar exposiciones dedicadas solamente al arte interactivo, en lugar de incluir algunas piezas como parte de otras exposiciones, expresó Fifield. Está siendo cada vez más aceptado por una generación que creció con computadoras y juegos de video.
AP
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