Guatemala, 7 de enero de 2009

CATALEJO
Cuba 1959 vista con ojos infantilesMario Antonio Sandoval

UCHA’XIKLibertad ladinaSam Colop

ECLIPSEEmpezar con optimismoIleana Alamilla

A CONTRALUZLa apuesta por la mano duraHaroldo Shetemul

CARA PARENSAlrededor del solAnabella Giracca

COLABORACIÓNDanilo ArbillaMal año para los Kirchner
“Mal año para los Kir-chner”. Al primero que le oí este comentario fue a un empresario y político (opositor) argentino, que acababa de comprar una casa en el balneario uruguayo de Punta del Este. Era uno de los tantos que en las últimas semanas, se ha allegado a las costas uruguayas, interesado en invertir en inmuebles, al generar una especie de demanda agregada no esperada. Una demanda cuyo propósito más que especulativo es la seguridad.
“En estos momentos tan embrollados, lo más seguro es comprar ladrillos”, expresó el flamante propietario. Y además fuera de Argentina, le comenté. “Eso por supuesto”, respondió. Agregó, además, su parecer sobre la suerte de la dupla matrimonial que ocupa la Casa Rosada. ¿A qué año se refiere, al que se va o al que llega?, insistí. “Al que usted elija. A cualquiera de lo dos”, fue la respuesta. Si se trata del 2008, en efecto en sus tramos finales, los números muestran que la economía argentina comienza a hacer agua.
No solo por la crisis internacional, sino como consecuencia lógica del desgobienro, que tuvo en el conflicto con el campo su momento más caliente, para luego desbocarse con una serie de medidas intervencionista en busca de recursos (instituciones de previsión social), en nacionalizaciones (empresas aéreas) y en un continuo manejo “a dedo” de los índices oficiales.
La producción ha comenzado a caer y la inflación real supera el 20 por ciento, mientras se calcula con seriedad que en el año que pasó, la fuga de capitales fue del orden de los 20 mil millones de dólares, lo que igualaría el pico registrado durante la crisis del 2001-2002.
A la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en el 2008, le ha ido peor que a las “Bolsas”. Su popularidad cayó 40 puntos, del 65 al 25 por ciento. Si se le compara con Bush no está tan abajo, pero si se lo hace con su vecino Lula, lo que resulta más pertinente, sale muy mal parada, el presidente brasileño cuenta con el apoyo del 71 por ciento de sus conciudadanos.
A su esposo Néstor, ex presidente de la nación, presidente del peronismo y “monje negro” —más que gris— del gobierno, se le aparecen algunos nubarrones bastantes oscuros en el horizonte. La justicia ha aceptado investigar una serie de denuncias sobre corrupción del ex presidente y de sus más allegados colaboradores y asesores, la mayoría de los cuales continúan en esas tareas y funciones en la presente administración de su esposa.
Son muchas las denuncias hechas, nada menos que por Elisa Carrio, una de las figuras más conspicuas de la oposición, y más allá de la instancias judicial, existe la sensación popular que la mayoría de ellas son ciertas. Prácticamente nadie duda que los 800 mil dólares (como mínimo) de la valija de Antonini venían de Chávez para financiar la “campaña“ de Cristina, lo que en Argentina es un delito.
El caso de los fondos de la provincia de Santa Cruz que gobernó Kirchner, que no se sabe bien dónde están ni cuántos son —entre 500 y 700 millones de dólares, más los intereses de casi una década—, tarde o temprano va a “reventar”. También en algún momento se van a destapar “negociados” de varios de los hombres de confianza del matrimonio, muchos de ellos concretados con sus amigos de Venezuela.
La cuestión es que “la aparición” de los Kirchner en el gran escenario fue producto de una gran crisis o catástrofe, y con igual certeza se sostiene que “su desaparición“ será determinada por una catástrofe mucho mayor. ¿Será en el 2009?
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