Guatemala, 8 de enero de 2009
Gustavo Adolfo Illescas —sentado— es atendido por un paramédico de los Bomberos Voluntarios.
Por Walter Sactic y Julio F. Lara
El transportista Gustavo Adolfo Illescas Santizo, de 50 años, fue liberado ayer a las 0.05 horas por agentes del comando antisecuestros. La víctima permaneció oculta por sus plagiarios en una granja en el kilómetro 31, parcelamiento Santa Rosa, de Santa Lucía Milpas Altas, Sacatepéquez.
En la operación de rescate murieron Luis Alfredo Alevón Ortega, 19, y Wilson Barrios Muralles, 23, quienes se enfrentaron con el grupo de detectives. Cada uno quedó tendido con un arma en la mano.
Illescas fue secuestrado por cuatro individuos, el 4 de enero recién pasado, en una gasolinera, en el kilómetro 28 de la ruta al Pacífico.
El martes recién pasado, a las 22 horas, detectives del comando siguieron un automóvil en el que se transportaban Alevón y Barrios.
Al descubrir que los perseguían, los delincuentes aceleraron la marcha y con el auto derribaron la puerta de ingreso a la granja, donde se originó la balacera.
La Policía encontró al plagiado escondido en unos arbustos.
“Esta gente es cruel; no le deseo a nadie que sufra lo que me tocó vivir. Me maltrataron psicológica y físicamente, pues me hicieron quemaduras con colillas de cigarrillo y me golpearon", narró Illescas.
La Policía informó que la víctima tiene fracturada una costilla, quemaduras en la frente y golpes en el cráneo.
El transportista dijo que los delincuentes exigieron a su familia Q3 millones para liberarlo.
Sin embargo, durante la negociación rebajaron la cantidad a Q500 mil, pero la familia solo pudo reunir Q200 mil.
Eso molestó a los secuestradores, quienes respondieron a la familia que esa cantidad no les alcanzaba para cubrir el pago a los integrantes de la banda ni a sus contactos en el Ministerio Público.
Detectives comentaron que Ortega, quien murió en el enfrentamiento con la Policía, cobró hace 45 días un cheque por Q47 mil, que pagó la familia de otra secuestrada, cuyo cadáver fue localizado en la carretera que circunvala el Lago de Amatitlán.
Rémber Larios, director adjunto de la Policía, expresó que la banda se denominaba Pitágoras, pues usaban ese teorema para su palabras clave.
Efectivos del comando refirieron que los delincuentes usaban las frases “Alfa y Omega 17”, que significaba secuestro efectuado; le denominaban Omega 21 al negociador y cuando decían L21 X+Y=27 era porque el rescate había sido pagado.
Larios agregó que esa banda se caracteriza por torturar y amputar algún órgano de la víctima como prueba de que vive.
Detectives conjeturan que uno de sus líderes es un reo apodado el Negro, quien se encuentra en la cárcel de Cantel, en Quetzaltenango.
Suponen que la banda opera en Villa Nueva, Amatitlán, Escuintla y Quetzaltenango.
Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos
© Copyright 2009 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio