Guatemala, 14 de enero de 2009
Contexto artístico
• El Concilio ecuménico de Nicea II (787 d. C.) determina que las imágenes son representaciones sagradas, y no reproducciones divinas. Así, imágenes románicas y góticas reflejan espiritualidad, y no materialidad.
• En el Renacimiento (siglos XV y XVI) se enfatiza la perfección de la anatomía humana. El manierismo le agrega movimiento y le resta armonía.
• En el Concilio de Trento (1545-1563) se decretó la legitimidad y conveniencia de uso de imágenes, para la propagación de la fe.
Por Leonel Sión
Provincia
“Que haga para el pueblo de Esquipulas un crucifijo de vara y media, muy bien acabado y perfeccionado”, se exigió en el contrato de 1594 a Quirio Cataño, para elaborar la imagen del Cristo de Esquipulas. Sin embargo, artistas y conocedores consideran que superó lo acordado.
El escultor Max Leiva explicó que un artista debe tener conocimiento de la técnica, habilidad para aplicarla y toque poético que conmueva al observador. “La imagen del Cristo refleja estas cualidades. Un feligrés común no se detiene a apreciar las cualidades artísticas, pero un conocedor de arte las aprecia”, contó.
Miguel Álvarez, director del Museo Nacional de Historia, expuso que aquella es una obra que se puede comparar con trabajos elaborados en Italia durante esa época. “Tiene anatomía perfecta, rostro dulce, y es una escultura bastante proporcionada para su tamaño”, detalló.
Álvarez destacó que tiene el tratamiento anatómico del cuerpo humano, acorde al arte clásico, que dictamina que el cuerpo debe medir siete cabezas.
El padre Hugo López, del Comité Permanente de la Basílica de Esquipulas, refirió que expertos opinan que la imagen no está enmarcada dentro de un género artístico específico.
En ello está de acuerdo Miguel Álvarez, quien agregó que la imagen reúne características góticas y renacentistas, con elementos de manierismo. “Se conoce que Cataño estuvo en Italia, donde se concentraban los más refinados artistas”, contó.
El historiador Haroldo Rodas coincidió en que la imagen revela el genio particular de Cataño. Enfatizó en que el Cristo de Esquipulas, como todas las obras del siglo XVI en Guatemala, estuvieron bajo influencia española con conceptos gestados en Italia. “En la escultura, los italianos utilizaban bronce y mármol, pero los hispanos aplicaron también madera”, relató.
Cuando describió la imagen del Cristo de Esquipulas, recordó que el rostro es ligeramente avellanado, con frente amplia, pómulos pronunciados, nariz delgada de ángulo prolongado, lo que consideró influencia de la época gótica, pero ya adentrado en el Renacimiento.
Las ondulaciones del paño que lo cubre tienen detalles de corte renacentista con elementos del Medioevo. En las manos, los índices y pulgares están levantados en posición de pantocrátor; es decir, bendiciendo. “Este símbolo fue adoptado por los cristianos en la época medieval, inspirado en la imagen del dios griego Zeus”, explicó.
Acerca de la definición de músculos, huesos y tendones, expuso: “El detalle sobre la anatomía humana se consagra en el Renacimiento”.
El folclorista Fernando Urquizú refirió que el diseño fue influido por grabados del renacentista alemán Alberto Durero, adoptados por la Iglesia Católica como manual para la elaboración de imágenes luego del Concilio de Trento.
Aunque coincide en varios puntos con Durero, la obra de Cataño es más dulce y enternecedora. “Tiene pasividad que conmueve, con acabado perfecto hasta los pies, pues parecen las manos de la Mona Lisa”, afirmó el pintor César Izquierdo.
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