Guatemala, 14 de enero de 2009
15-01-2009 | 21:21:30 ( © 2009 AFP )
Mahmud Hams - (AFP)
GAZA (AFP) - El Ejército israelí continuaba este jueves su ofensiva, que ha dejado más de 1.000 muertos desde el 27 de diciembre, cuando parecía perfilarse una salida diplomática auspiciada por Egipto para un alto el fuego.
El balance de víctimas se agravó después de nuevos ataques de la aviación israelí la noche del miércoles al jueves contra Gaza, Jan Yunes (centro) y Rafah (sur), que dejaron al menos 16 palestinos muertos, entre ellos un adolescente de 13 años, según fuentes médicas y testigos.
Por otra parte, cinco personas resultaron heridas en un bombardeo aéreo contra una mezquita de Rafah, según fuentes médicas.
Desde el 27 de diciembre se han registrado 1.038 muertos y más de 4.850 en territorio palestino, según el último balance facilitado la noche del miércoles a la AFP por el jefe de los servicios de urgencia en Gaza, Muawiya Hassanein.
Para poner fin a este aumento incesante de víctimas mortales, la diplomacia seguía haciendo todos los esfuerzos posibles.
Una fuente diplomática egipcia anunció que El Cairo había obtenido el acuerdo de Hamas a su plan de alto el fuego en Gaza y estaba a la espera de una respuesta de Israel.
El principal negociador israelí, Amos Gilad, llegará el jueves a El Cairo.
Pero un responsable de Hamas en Gaza se mostró evasivo durante una conferencia de prensa en la capital egipcia, al no decir si el movimiento aceptaba el plan.
Hamas no pide "enmendar las grandes líneas" del plan egipcio, aunque ha dado su visión "en detalle" para poner fin a la guerra en Gaza, declaró Salah al Bardawil.
Hamas "no tiene divergencias con Egipto, que actúa como mediador" en las negociaciones indirectas con Israel, recalcó.
No obstante el representante de Hamas en el Líbano y miembro de su equipo ejecutivo, Osama Hamdan, declaró a la televisión árabe Al Jazeera que persistían "puntos de divergencia".
El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, finalizó este miércoles su gira por Oriente Medio confiado en que Israel y Hamas sellen pronto un alto el fuego. Una esperanza compartida en París por el presidente francés Nicolas Sarkozy.
Por el contrario, la Casa Blanca expresó su escepticismo ante una hipotética aceptación por parte de Hamas.
Al menos 315 niños y 100 mujeres figuraban entre los muertos de la ofensiva lanzada por Israel con el objetivo declarado de obligar a Hamas a poner fin a los disparos de cohetes sobre territorio israelí desde la franja de Gaza.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó en El Cairo que "no había más tiempo que perder" para poner fin a la guerra.
Una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que pide "un alto el fuego inmediato" se ha quedado en letra muerta desde su adopción el 8 de enero.
La Asamblea General de la ONU se reunirá el jueves de urgencia para mostrar que "la comunidad internacional está completamente a favor de un cese del fuego inmediato", según un portavoz.
Pero un alto responsable del ministerio israelí de Defensa declaró a la AFP que "Israel no se siente bajo presión para poner fin a la operación en la fase actual" y que la oportunidad para una solución real se presentará cuando Barack Obama asuma sus funciones como presidente estadounidense el 20 de enero.
Mientras tanto Bolivia, siguiendo los pasos de Venezuela, rompía relaciones diplomáticas con Israel en señal de protesta por unos "hechos graves de atentado a la vida y a la humanidad", en palabras de su presidente Evo Morales.
Por su parte, el jefe de la red islamista Al Qaida, Osama bin Laden, llamó en una grabación a la guerra santa "para detener la agresión contra Gaza".
El miércoles fueron disparados 14 cohetes desde la franja de Gaza sobre Israel. Este tipo de disparos causó cuatro muertos en el sur de Israel desde el comienzo de la ofensiva.
Por parte israelí, diez militares y tres civiles fallecieron en combates o alcanzados por cohetes palestinos desde el inicio del conflicto. Siete soldados resultaron heridos el miércoles, uno de ellos de gravedad.
Por otra parte, tres cohetes lanzados desde Líbano estallaron cerca de la ciudad fronteriza de Kyriat Shmona, según la policía israelí. Este ataque, el segundo de este tipo desde el 27 de diciembre, no fue reivindicado. El ejército israelí respondió efectuando disparos sobre la zona de donde partieron los cohetes.
En la franja de Gaza vive un millón de habitantes sin electricidad, 750.000 sin agua y además los hospitales funcionan con generadores de emergencia, según la ONU.
El presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Jakob Kellenberger, consideró que la situación humanitaria en el territorio es "dramática" y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) calificó de "inaceptable" la muerte de más de 300 niños.
La revista médica británica The Lancet acusó a las fuerzas israelíes de "atrocidades" en Gaza.
El presidente sirio Bachar al Assad, cuyo país alberga la oficina política de Hamas, advirtió que la ofensiva en Gaza corre el riesgo de "sembrar extremismo y terror" en toda la región.
Arabia Saudí convocó para el jueves en Riad una cumbre urgente de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) sobre la guerra.
En cambio, la celebración de una cumbre árabe sobre la guerra en Gaza, el viernes en Doha, seguía en el aire por falta de quórum hasta ahora, según el secretario general de la Liga Árabe, Amr Musa.
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