Guatemala, 8 de febrero de 2009
Algunos grupos que difieren con la autoridad papal.
• Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada en 1969 por Marcel Lefebvre, cuyos miembros son calificados como ultraconservadores y rechazan el Concilio Vaticano II.
• La Iglesia brasileña (católicos, apostólicos no romanos) es desconocida por el Vaticano por impartir bendiciones y administrar sacramentos sin permiso del Papa.
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Por Miguel González y Agencias de noticias
La decisión del Pontífice de revocar la excomunión de cuatro obispos lefebvristas, entre ellos la del británico Richard Williamson, quien niega el Holocausto judío, ha levantado una tormenta sin precedentes dentro y fuera del Vaticano, sobre todo en el Rabinato de Israel, que rompió relaciones con la Iglesia Católica.
El 24 de enero último el Vaticano anunció que con fecha 21 del mismo mes Benedicto XVI levantó la excomunión a los cuatro obispos consagrados por el fallecido arzobispo cismático Marcel Lefebvre en 1988.
La rehabilitación de esos obispos coincidió con las declaraciones de Williamson a una televisión sueca, a principios de este año, en las que negó el Holocausto judío y afirmó que “no existieron las cámaras de gas”, y que solo unos 300 mil judíos, “y no seis millones”, murieron en los campos de concentración nazis.
En Alemania, los ánimos están revueltos en la Prensa, en la jerarquía católica y en la opinión pública, a lo que se sumó la canciller alemana, Ángela Merkel, que el martes recién pasado exigió al Papa “palabras muy claras” sobre la negación del Holocausto por el obispo Williamson.
Esta exigencia hizo llover sobre mojado en el Vaticano, debido a que el semanario Der Spiegel publicó en su portada: “el Papa que patina”, y el Consejo Central Judío de Alemania congeló su diálogo con la Iglesia. Nada que ver con aquella Alemania, llena de simpatía, que en abril del 2005 recibió el papado del bávaro Joseph Alois Ratzinger con el titular del Bildt “Somos Papa”. Esta semana, Die Tageszeitung parafraseaba aquello con otro titular que decía: “Somos patéticos”.
Ocho obispos y arzobispos alemanes se pronunciaron de manera crítica, incluido el cardenal de la Curia Romana (Gobierno de la Iglesia Católica), Walter Kasper, que habló de “errores de gestión y comunicación” en el Vaticano.
Werner Thissen, obispo de Hamburgo, ve una “clara pérdida de confianza” en el Papa. “Rehabilitar a un negacionista del Holocausto es siempre la peor decisión”, expresó. Su colega de Stuttgart, Gebhard Fürst, habló de “atentado a la credibilidad de la Iglesia”.
El teólogo católico y crítico de Ratzinger Hermann Häring ha ido más lejos y ha pedido, como el suizo Hans Küng, la “renuncia” del Papa.
Un editorial del bávaro Süddeutsche Zeitung reveló: “No es que el Vaticano esté mal organizado, lo que ocurre es que está mal gobernado”. La decisión de rehabilitar a los lefebvrianos se decidió de forma “autocrática y autoritaria”, consideró.
El obispo francés Marcel Lefebvre fundó en 1969 la tradicionalista Fraternidad Sacerdotal San Pío X (Fsspx), cuyos miembros rechazaron las reformas del Concilio Vaticano II celebrado entre 1962 y 1965. En 1988, luego de que Lefebvre ordenara a cuatro obispos, el papa Juan Pablo II excomulgó a los cinco religiosos, lo que causó un cisma en la Iglesia Católica.
Los lefebvristas objetaron el Concilio Vaticano II no solo porque le daba la bienvenida al uso de idiomas modernos en la misa, sino además debido a que promovía la libertad religiosa y repudiaba cualquier base teológica para el antisemitismo.
El movimiento lefebvrista, conocido como negacionista o revisionista, nació por oposición al Concilio Vaticano II, que abrió la Iglesia a los sectores sociales y laicos, y determinó el acercamiento a musulmanes y judíos.
Israel “lamenta” y “se inquieta” por la decisión del Vaticano de rehabilitar en el seno de la Iglesia al obispo negacionista Williamson, declaró el Ministerio de Relaciones Exteriores israelí.
“La reintegración de un obispo negacionista del Holocausto por la Santa Sede es una ofensa para todos los judíos, de Israel y del mundo, y una ofensa a la memoria de las víctimas y supervivientes del Holocausto”, destacó el comunicado.
Debido a esa avalancha de críticas, el Papa manifestó su solidaridad con las autoridades religiosas israelíes y además exigió a Williamson que se retracte de manera “inequívoca y pública” de su negación del Holocausto para poder ejercer como prelado de la Iglesia Católica.
También pidió a Williamson, Bernard Fellay, Alfonso de Galarreta y Tissier de Mallerais —lefebvristas a quienes hace poco el Papa levantó la excomunión— que acepten el Concilio Vaticano II.
El Vaticano enfatizó en que cuando el Papa rehabilitó a Williamson, Benedicto XVI “no conocía” su posición sobre el Holocausto “en el momento de revocar la excomunión”.
El cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, encargado de negociar la reconciliación con los lefebvristas, es señalado del error de desinformación cometido y reconocido por el Pontífice.
“Si alguien tenía que saberlo, ese era el cardenal Castrillón Hoyos”, reconoció el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi.
En ese sentido, Marco Politi, vaticanista del diario La Repubblica, considera que esa controversia reveló grietas en la fachada de unidad del Vaticano y planteó dudas sobre la asesoría que recibe el Papa y su acceso a la información.
“¿Quién manda (verdaderamente) en el Vaticano?”, se preguntó el diario económico Il Sole-24 Ore, y el vaticanista Sandro Magister habló en su bitácora (www.chiesa.it) de “un doble desastre de gobierno y comunicación” causado por “la soledad del Papa” y “la incapacidad de la Curia”.
Las primeras consecuencias ocurrieron el viernes último, cuando los lefebvrianos italianos anunciaron la expulsión del sacerdote Floriano Abrahamowicz, responsable de la sección del noreste de ese país, que calificó el Concilio Vaticano II como una “herejía y una cloaca” y se unió a las tesis negacionistas del Holocausto.
Además, Williamson podría enfrentar una condena a prisión en Alemania, donde el artículo 130 del Código Penal establece castigos de hasta cinco años de cárcel por negar o banalizar los crímenes nazis.
Williamson, encerrado en el seminario lefebvrista en La Reja, Argentina, se disculpó por medio de una carta por este terremoto religioso y agradeció, junto a los otros tres tradicionalistas, el gesto revocatorio del Papa; sin embargo, mantienen sus “reservas” sobre el Vaticano II y guardan silencio acerca de su postura sobre el Holocausto.
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