Guatemala, 18 de febrero de 2009
Por julio F. Lara
“Estábamos en la carnicería cuando hubo disparos; mi mamá me agarró para que corriéramos, pero cuando lo intenté, me dolieron los pies y fue cuando le dije: Mamá, me hirieron”, expresó ayer, con serenidad, Alba Patricia Godínez Girón, de 9 años.
El hecho ocurrió a las 11.14 horas, en el sector de carnes del mercado de Villalobos 2, en la zona 12 de Villa Nueva.
La niña y su madre compraban carne de cerdo cuando una persona disparó cerca del inmueble, y en cuestión de segundos todo fue desorden y gritos.
“Por la hora, el mercado estaba abarrotado y toda la gente corrió para protegerse; por eso los agentes municipales no pudieron ver quien tenía el arma”, refirió María Epifania Rixtún Pineda, administradora del mercado.
La niña contó que tampoco observó a la persona que disparó, debido a que estaba viendo el mostrador cuando escuchó la detonación.
La madre de la víctima, Ruby de Girón, cuidaba a su hija en el Hospital Roosevelt; cuando se le preguntó por el incidente, respondió que se asustó cuando se dio cuenta de que su hija estaba herida, y pidió que llamaran a los bomberos.
“Soy de Quetzaltenango, pero aquí en la capital hay tanta delincuencia que ahora pienso regresarme”, dijo entre sollozos.
Por su parte, Rixtún dijo que los inquilinos del mercado tienen miedo, y que jamás se imaginaron que alguien se atreviera a disparar en medio de tantas personas.
Los vendedores no ocultan su temor, ya que, al ser consultados sobre lo ocurrido, se negaron a hablar. “No sabemos nada y me está retrasando el trabajo”, expresó un carnicero.
Rochel López, de la Policía de Mercados, informó que suponen que el ataque iba dirigido contra alguien, pero la bala rebotó en una pared y se le incrustó a la niña.
“Mis agentes no vieron al delincuente porque había demasiada gente”, aseveró.
Los efectivos que custodiaban el mercado dijeron que ningún vendedor les dio información del ataque, pero creen que fue obra de un pandillero.
En la Pediatría del Hospital Roosevelt y acostada en una camilla, con sus pies descalzos, lo que permitía observar su herida, Alba aseguró que sintió pánico cuando escuchó los disparos.
Añadió: “Me asusté al ver que mi pie sangraba y me dolía. Después sólo vi que los bomberos (Municipales) me subieron a la ambulancia y me trajeron aquí”.
Douglas Flores, coordinador de la Emergencia de Pediatría, explicó que la bala se le incrustó en el pie izquierdo y que en el pie derecho solo tiene un roce.
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