Guatemala, 2 de julio de 2009

PERSISTENCIAImportancia del Archivo HistóricoMargarita Carrera

PERSPECTIVASOtras dimensiones del golpeRenzo Lautaro Rosal

IDEAS¿Y la Constitución?Jorge Jacobs A.

ALEPHLegados de bananeraCarolina Escobar Sarti

RELFEXIONESPor la institucionalidad Frank La Rue Lewy

INDEPENDENCIAJuan Callejas VargasSin hipocresías
Margarita M. Montes es hondureña, egresada del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco Marroquín; máster en Administración de Empresas del Incae; catedrática en Unitec (SPS) de Introducción a las Relaciones Internacionales, Análisis de la Información Internacional y Política Exterior. Credenciales suficientes para publicar una edición de su artículo, tomado de http://lahondurasposible.blogspot.com/ con el título: Honduras rompe paradigma en América Latina. Dice la ciudadana hondureña:
La remoción del presidente José Manuel Zelaya Rosales por parte de las Fuerzas Armadas en la madrugada de ayer, domingo 28 de junio, rompe paradigmas de la historia política de América Latina. Por primera vez en la era de la post Guerra Fría (1989 hasta la fecha), un ejército depone un presidente constitucional y democráticamente electo, para restaurar el estado de Derecho, y no para romperlo, como era característico de los militares en épocas anteriores.
Este caso no se puede catalogar como un golpe de Estado, ya que no cumple con dos rasgos fundamentales: toma del poder por parte del estamento militar y quebrantamiento del estado de Derecho. La acción tomada por las Fuerzas Armadas de Honduras fue basada en una orden judicial y su propósito, restablecer el imperio de la Ley, el cual estaba siendo violentado por el presidente del Poder Ejecutivo, al desconocer las disposiciones del Poder Judicial y del Poder Legislativo. Luego de la intervención de las Fuerzas Armadas, la Constitución Política sigue vigente, ya que se respetó plenamente la sucesión de poder establecida por la Carta Magna, con lo cual se nombra un nuevo presidente constitucional.
Honduras sentó ayer un precedente, el cual pasará a ser un caso de estudio de universidades, diplomáticos y políticos del mundo. Por primera vez en Latinoamérica, el pueblo se rebela, sin derramamiento de sangre y sin violencia, contra un presidente constitucional y democráticamente electo, por violar disposiciones legales y la institucionalidad vigente en el país.
La Prensa internacional, los organismos internacionales y gobiernos alrededor del mundo no han comprendido el contexto y la esencia de este caso, y están condenando lo que ha sucedido en Honduras, pues lo están analizando con base en conceptos propios del viejo paradigma de los golpes de Estado durante la Guerra Fría.
La lección que dio Honduras al mundo es clara: aunque un presidente haya sido electo democrática y legítimamente, no tiene derecho a desobedecer la Constitución y las leyes de la República. Los pueblos ya no están dispuestos a tolerar abusos de poder de los presidentes constitucionales, que se consideran intocables, por el hecho de haber sido electos por el pueblo. El mensaje de Honduras es simple: el voto popular no incluye una licencia para delinquir, y todo esfuerzo para gobernar por el bien común debe estar dentro del marco de la ley.
Probablemente, tampoco los hondureños se han dado cuenta de la magnitud de lo que hicieron ayer. Con el paso de los días, los meses y años irán asimilando y comprendiendo la dimensión del nuevo paradigma que han sentado, con un rotundo mensaje para propios y extraños sobre lo que le depara a los dictadores constitucionales y a sus aprendices tropicales. El que tenga oídos, que oiga.
callejas_juan@hotmail.com
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