Prensa Libre - Edición Electrónica

Guatemala, 4 de julio de 2009

Tipo de cambio

US$1 | Q8.1446

Búsqueda

  

Archivo digital

Suplementos
Publicidad
Economía

Consejos del Consultor: Derecho colectivo a la ciudad 

Más Noticias


“La calidad de la vida urbana se ha convertido en una mercancía como la ciudad misma”.



Especiales
Publicidad

Por manuel salguero

Opinión

18:57 | 02/07/2009

Todos los seres humanos nacemos en algún sitio, en alguna parte del planeta. Venimos a vivir al mundo, pero este término es muy amplio; la realidad es que venimos y nos instalamos en algún asentamiento humano, llámese caserío, aldea, pueblo o ciudad.

Nos condenamos a vivir en estos lugares. Nos identificamos y creemos que es nuestro, que nos pertenece y que podemos modificarlo o adecuarlo a nuestras necesidades.

Sin embargo, esto no es así. La conformación urbana, la modificación del sitio y la construcción de nuestro entorno o de las ciudades depende del excedente económico que posean las personas, depende inevitablemente del ejercicio de un poder colectivo para remodelar los procesos de urbanización.

La urbanización siempre ha sido, por lo tanto, un fenómeno de clase, ya que los excedentes son extraídos de algún sitio y de alguien, mientras que el control sobre su utilización habitualmente radica en pocas manos.

La transformación de las infraestructuras urbanas traen consigo la construcción de nuevos modos de vida y de personas urbanas. La absorción del capital excedente es impresionante en el crecimiento de las ciudades.

Pero estas inversiones de los excedentes de capital traen consigo un círculo vicioso y es la rentabilidad; cada inversionista espera no solo el retorno de su capital, sino además una ganancia, misma que, en el caso de las inversiones inmobiliarias, se traduce en el encarecimiento del suelo y de las propiedades.

La calidad de la vida urbana se ha convertido en una mercancía como la ciudad misma, en un mundo en que el consumismo, el turismo, las industrias culturales y las basadas en el conocimiento se han convertido en aspectos esenciales de la economía política urbana. La inclinación posmoderna a estimular la formación de nichos de mercado —tanto en los hábitos de consumo como en las formas culturales— acecha la experiencia urbana contemporánea con un aura de libertad de elección, siempre que se disponga de dinero para ello.

Grandes centros y superficies comerciales proliferan como lo hacen los restaurantes de comida rápida, las cadenas de cines y los mercados de mercadería importada.

Incluso las tradicionales colonias de vivienda adosada o en condominios típicos, que continúa dominando en muchas áreas, recibe ahora su antídoto en la forma de un movimiento en pro de un “nuevo urbanismo”, que oferta la venta de comunidad y estilos de vida de calidad para cumplir todo tipo de sueños urbanos.

La absorción de excedente mediante la transformación urbana tiene un aspecto todavía más siniestro, que ha implicado repetidas explosiones de reestructuración urbana mediante la “destrucción creativa”, que tiene casi siempre una dimensión de clase, dado que obliga a los antiguos propietarios a emigrar, a buscar otros sitios, a pesar de negarse a hacerlo. Continuará…

Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos

© Copyright 2009 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio