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Los hondureños se preguntan ¿qué pasará mañana? 

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Seguidores del depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, manifestaron hoy en la principales calles de Tegucigalpa, un día antes del anunciado regreso al país del depuesto presidente de Honduras. (Foto Prensa Libre: EFE)

20:35 | 04/07/2009

Tegucigalpa — Los seguidores del depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, se aprestan para darle el domingo una apoteósica bienvenida, mientras que sus detractores harán lo suyo para impedir su llegada, según aseguran ambos bandos.

La demostración de lo que podría ser el recibimiento a Zelaya, quien hoy confirmó desde Washington que mañana llega al país, la dieron hoy en Tegucigalpa miles de sus simpatizantes frente al Aeropuerto Toncontín.

Luego de un recorrido de unos dos kilómetros, los manifestantes se apostaron en un bulevar frente al aeropuerto, cuyas instalaciones fueron resguardas por centenares de militares y policías, incluso con francotiradores.

La manifestación frente al aeropuerto, de más de 10 mil personas, aunque según el dirigente campesino Rafael Alegría había 200 mil, se celebró sin incidentes.

Alegría, cercano colaborador de Zelaya, dijo que “aquí está el pueblo clamando libertad y justicia”, y que mañana también habrá “una multitudinaria concentración esperando al presidente”.

En la protesta de hoy lo más vistoso fue una quema de neumáticos y las carreras de decenas de policías para resguardar la entrada del aeropuerto.

Los seguidores de Zelaya portaban banderas del país, en azul y blanco; lo mismo que en rojo, negro y amarillo, entre otros motivos.

Además, cargaron pancartas y mantas con mensajes condenando el golpe de Estado dado el domingo por los militares, que alegaron para ello que cumplían una orden judicial contra Zelaya por violentar la ley por pretender reformar la Constitución.

El mismo día que Zelaya fue depuesto, el Parlamento hondureño traspasó la Presidencia a Roberto Micheletti, quien hasta entonces ejerció como titular del poder legislativo.

En la protesta de hoy los seguidores de Zelaya corearon consignas a favor del presidente depuesto, y en contra de Micheletti, militares, diputados, empresarios, el cardenal Oscar Andrés Rodríguez y algunos medios de comunicación, entre otros.

Los organizadores de la manifestación también pedían a los participantes que no provocaran disturbios porque se trataba de una protesta “pacífica” y de “solidaridad” .

Como muestra de eso, celebraron presentaciones musicales, incluido un grupo de garífunas (minoría étnica de origen africano) que deleitó a los manifestantes con el ritmo “punta”, ejecutado con tambores.

“Yo he venido a apoyar la manifestación, no porque crea en Zelaya, sino porque los militares le dieron golpe de Estado” , dijo Augusto Bonilla, estudiante de ingeniería.

Marcia Benavides, una maestra de educación media, afirmó que apoya al presidente Zelaya “aunque digan que ha cometido muchos errores”.

“Aquí estamos los que defendemos la democracia, los que somos pueblo”, indicó por su parte Raúl Montes, un vendedor de helados que aprovechó la jornada para hacer un buen negocio.

“Hoy también ha sido mi día, ya vendí todo el producto que traía”, explicó.

Los detractores de Zelaya, por su parte, están convencidos de que Zelaya no entrará mañana al país.

Una portavoz de la denominada Unión Cívica Democrática, que exige que el depuesto presidente no regrese al país, indicó a los periodistas que “mañana el pueblo le dirá no a Manuel Zelaya” .

El alcalde de Tegucigalpa, Ricardo Álvarez, quien además es presidente del Partido Nacional, primera fuerza de oposición, dijo a los periodistas que los hondureños “no deben permitir el regreso de Manuel Zelaya porque ha violentado las leyes”.

Las autoridades hondureñas han advertido que detendrán a Zelaya nada más pise el país, ya que está acusado de abuso de autoridad, violación de los deberes de los funcionarios y traición a la patria, entre otros delitos.

La capital hondureña vivió hoy también una calma relativa, con muchos comercios abiertos, aunque la mayor afluencia de compradores estaba en los supermercados y los bancos.

“Estoy esperando que haya una carretilla disponible para comprar” , dijo Luisa Amaya, mientras miraba con asombro la gran cantidad de personas comprando en uno de los supermercados más grandes de la ciudad.

Algunos clientes se preguntaban entre ellos mismos “qué pasará mañana”, mientras otros bromeaban y comentaban que en sus teléfonos móviles han recibido múltiples mensajes en el sentido de que Zelaya “desde ayer está en Honduras”.

EFE

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