Guatemala, 26 de junio de 2009
Los cadáveres fueron identificados, luego de ser exhumados en el 2007 en los cantones mencionados.
Se les practicó estudios óseos, forenses y se examinó el tipo de ropa que vestían. “Ahora sí descansan en paz”, dijeron los pobladores.
Las 12 osamentas fueron entregadas por Famdegua, durante un acto conmemorativo efectuado en la comunidad Lacamá Segundo.
Por Jimmy Ren
Quiché
15:12 | 23/06/2009
Chichicastenango. Veinticinco años después de haber sido secuestrados, torturados y, finalmente, asesinados por el Ejército y las desaparecidas Patrullas de Autodefensa Civil (PAC), los restos mortales de 12 víctimas fueron sepultados en tres comunidades.
Fueron entregados anteayer a familiares y pobladores de las comunidades Tzanimacabaj, Lacamá Primero y Lacamá Segundo, por representantes de la asociación Familiares de Detenidos-Desaparecidos de Guatemala (Famdegua).
Tras analizar los restos se determinó la identidad de 10 de las osamentas, que eran de hombres; sin embargo las dos restantes, que se consideró eran de mujeres, no fueron reconocidas.
Todos los cadáveres tenían indicios de heridas de arma de fuego; uno pertenecía a un niña, de alrededor de 8 años. Fueron enterrados ayer en diferentes lugares.
Manuel Calel Morales, uno de los familiares, relató que en la comunidad Tzanimacabaj fueron halladas cuatro osamentas; en Lacamá Primero, dos, y Lacamá Segundo, seis.
Las 12 osamentas fueron entregadas en Lacamá Segundo, durante un acto conmemorativo. “Fue un día especial para nosotros. Se organizó un almuerzo, como si estuviéramos de fiesta, pero también estábamos tristes porque recibimos los restos de nuestras familias”, añadió Morales.
Blanca de Hernández, de Famdegua, dijo que en los últimos 15 años han efectuado más de 80 exhumaciones, en las cuales han identificado a más de mil desaparecidos durante el conflicto armado.
Según la organización, durante la guerra civil hubo desapariciones y más de 200 mil asesinatos, los cuales fueron cometidos por ambos bandos.
En muchos casos, las víctimas fueron quemadas, o sus cuerpos abandonados a la intemperie, por lo que fueron devorados por animales de rapiña, lo que hace imposible encontrar sus restos.
En otros casos, miembros de las PAC sepultaban los cadáveres cuando los encontraban en su camino. “De esa manera destruyeron la evidencia”, aseguró De Hernández.
Subrayó que en la actualidad se pierde evidencia porque mucha gente, cuando las encuentra mientras construye edificios, no denuncia el hallazgo.
Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos
© Copyright 2009 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio