Guatemala, 26 de junio de 2009
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El alcalde de Chicamán, Roberto Gamarro Alvarado, informó que ha solicitado a la Gobernación Departamental que le dé apoyo para los damnificados del movimiento telúrico, pero aún espera respuesta.
El gobernador Dálio Berreondo Zavala manifestó que por la reciente contratación de personal en la Conred, aún se tramita la obtención de raciones alimenticias, frazadas y colchonetas para los perjudicados.
Agregó que busca apoyo para que los afectados obtengan una vivienda.
Doce viviendas de la aldea El Zapote, Chicamán, fueron seriamente dañadas por los movimientos sísmicos que han ocurrido en esa región.
Por óscar figueroa
Quiché
15:33 | 23/06/2009
Chicamán. La actividad sísmica de este año ha ocasionado serios daños a más de una docena de viviendas y causado derrumbes en varias carreteras de este poblado y otras comunidades aledañas.
La aldea El Zapote fue la más perjudicada, con 12 viviendas dañadas. De esa cifra, ocho fueron las más afectadas.
Es por ello que los habitantes de esa localidad han tenido que refugiarse en casas de amigos y parientes, pues no tienen dinero para repararlas.
“No tengo quién por mí. Mi casa está muy dañada y tampoco tengo a dónde trasladarme”, lamentó Virgilio Suc, de 85 años, quien habita una vivienda construida con barro.
Recordó que los movimientos telúricos en esa área han sido constantes en lo que va del año, pero que el pasado 14 de junio hubo uno de cinco grados en la escala de Ritcher, que fue el que ocasionó serios destrozos.
Julio Daniel Reyes, secretario del Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode), expuso que han solicitado la presencia de representantes de la Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), para que evalué los daños, cuantifique las pérdidas y agilice asistencia par los damnificados. Sin embargo, no han tenido respuesta.
Reyes añadió que la iglesia católica y la escuela son algunas de las estructuras más afectadas y que las autoridades deberían tomar en serio esa situación, para evitar alguna tragedia mayor.
Enfatizó que ahora que se han suspendido las clases, es la oportunidad para evaluar la estructura del centro educativo, que tiene varias grietas que, con el paso del tiempo, podrían hacerla colapsar.
“Necesitamos de expertos que nos orienten y ratifiquen si las aulas están en capacidad de albergar a nuestros hijos”, refirió un poblador.
Víctor Gilberto Loaiza Hernández, presidente del Cocode, dijo que la vivienda de Maura Reyes Suriano quedó totalmente destruida; por eso, ella y su familia fueron evacuados y llevados a la casa de su progenitora.
Según Loaiza, el problema más grande es que no tienen dónde refugiar a estas personas, porque la iglesia y la escuela también sufrieron severos daños.
Agregó que algunos pobladores han optado por quedarse en su hogar, a pesar de que corren peligro.
“Si el problema no es atendido cuanto antes, el invierno agravará las cosas”, indicó Loaiza.
Los afectados solicitaron que les den asistencia los más pronto posible, pues no tienen recursos económicos para reparar sus viviendas, mucho menos edificar nuevas.
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