Eso dijo al preguntarle lo que pensaba acerca de la candidatura
del general Efraín Ríos Montt, a quien señala como
uno de los autores de la campaña de exterminio en contra de la
población maya. Para probar su acusación, presenta testimonios
de sobrevivientes de las masacres, notas periodísticas de 1982,
estadísticas de mortalidad y documentos desclasificados del Gobierno
de Estados Unidos.
Victoria llegó por primera vez a Guatemala en
1990, por tierra. En Estados Unidos había conocido a varios indígenas
guatemaltecos refugiados. Las historias de dolor que le contaron, la
llevaron a buscar el país de donde huyeron.
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El general Efraín Ríos Montt
hablaba (en 1982) de 'sacar al pez del agua', siendo los mayas
el agua y la guerrilla el pez....
Victoria Sanford
al indicar que rios distinguia entre los subversivos y la poblacion
civil, la cual era victima de las masacres.
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¿Cómo decidió viajar a
Guatemala?
Fue impulsiva la decisión. Tomar un autobús
desde la frontera con México hasta frontera con Guatemala. Una
amiga me acompañó.
En ese momento aún había conflicto
armado... ¿cómo encontró el país?
Había mucho temor y mucha represión. Estábamos
en un hotel en Huehuetenango, dijimos que íbamos a San Miguel
Acatán, y una señora trató de convencernos de que
no fuéramos. No vayan, nos decía con mucho temor.
¿Y fueron?
En la camioneta nos dimos cuenta de que no sólo
éramos las únicas gringas, sino las únicas personas
que no eran canjobales. Al llegar, la escuela estaba cerrada, la iglesia
también. Había que entrar por atrás a las casas,
porque puertas y ventanas estaban clavadas, y los muebles amontonados.
¿A cuántas personas entrevistó?
Fueron más de 400 sobrevivientes de masacres,
pero también integrantes del Ejército, patrulleros civiles
y refugiados en Estados Unidos, México y Costa Rica.
Si bien fue un trabajo profesional, ¿le
afectó en forma personal?
Si hubiera sido sólo algo profesional, era tanto
dolor que lo hubiera dejado. Uno trataba de consolar a la persona cuando
estaba llorando y hasta le decía: No tiene que seguir hablando;
pero la gente respondía: Quiero seguir contando.
Allí había una convicción personal mía de
acompañar a las víctimas.
¿Fue difícil convencer a los
testigos?
No hubo que convencer a nadie. Igual que los antropólogos
forenses, yo estaba invitada por la comunidad, pues se trata de un espacio
emocional y político para la verdad, para encontrar su historia...
A las 6 de la mañana ya había gente esperando,
y seguían llegando a las 11 de la noche. Lo recomendable era
recabar dos o tres testimonios por día, pero hubo jornadas que
tomé 16 y hasta 18.
¿Alguna vez sintió que corría
peligro por su trabajo?
En 1993, antes de los acuerdos de paz, antes de la llegada
de Minugua, estábamos trabajando en Rabinal. Recibimos una amenaza
en la capital: Dejen los muertos en paz, hijos de puta.
Fue por fax, una amenaza de tipo posmoderno. Nosotros pensamos: Hay
que seguir, pues tenemos un compromiso ético con la comunidad.
Cuando regresamos a Rabinal toda la gente estaba muy callada. Nos enteramos
de que el comandante de la base militar había reunido a hombres
de la comunidad y les había dicho que antropólogos, periodistas
y voluntarios eran subversivos, y que si seguían trabajando con
ellos iba a volver la violencia de antes. Pero la gente había
estado platicando entre sí y nos dijo: Tenemos la responsabilidad
de seguir con esto, no nos dejen solos; si ustedes se van, entonces
nos quedaremos solos...
En junio de 2002 resurgen los ex PAC, exigiendo
una compensación económica que aún es tema de discusión...
¿Qué piensa Ud. de ese movimiento?
Debe compensarse a las víctimas y no a los victimarios.
Es cierto que mucha gente fue forzada, y la gente en las comunidades
sabe quiénes estuvieron a la fuerza; pero hubo también
quienes aprovecharon el poder para su propia ganancia.
El año pasado, los ex comisionados militares iban
de comunidad en comunidad recolectando firmas, aunque nunca las tomaron
de quienes estaban ya en actividades de derechos humanos o pidiendo
exhumaciones. Este movimiento es, obviamente, una táctica del
FRG para obtener votos.
Dijeron que van a compartir la compensación con
las viudas, pero es mentira: no van a compartir nada con ellas. Pues
justamente son ellos los que siguen hostigando y amenazando a las viudas,
una política muy propia de Ríos Montt.
Hace unas tres semanas, el presiden te Portillo
les dijo a los ex-PAC: Ustedes son héroes.
Pues serán héroes del genocidio, pero no
héroes de la gente. Héroes de una estrategia militar para
acabar con comunidades indígenas, para matar niños y niñas,
mujeres y ancianos.
¿Qué piensa usted de la candidatura
del general Ríos Montt?
No puedo quitarme de la mente que es como tener de candidato
a (Adolfo) Hitler después de la II Guerra Mundial. Es una cosa
incomprensible que una persona responsable por genocidio pueda ser candidato,
cuando debe estar en el bote, por lo que hizo.
Pero él niega esto, adujo que era jefe
de Estado y que la campaña militar la manejaban otros...
El mismo dio órdenes, él mismo firmó
papeles, él mismo era parte de la campaña Victoria 82,
que incluía el uso de las PAC para las masacres.
¿Cómo comprobar esto?
Es en el tercer mes del gobierno de Ríos Montt
que aumenta la cantidad de muertos en las masacres. Es en el tercer
mes de Ríos Montt que se aumenta tanto la cantidad de mujeres
y niños asesinados que hasta parece que hay menos hombres muriendo.
El genocidio es una violación de la ley internacional, para la
cual no hay amnistía.
Hasta ahora, los esfuerzos por llevarlo a juicio
se han quedado estancados... como si no hubiera pruebas.
La violencia que hay en este libro también está
registrada en el Rehmi, en el informe de la Comisión de Esclarecimiento
Histórico. No sé cuántas veces se deba repetir
la misma información para que la gente se convenza.
Además, están los documentos desclasificados
del Departamento de Estado de EEUU en el propio lenguaje que usaba Ríos
Montt, (Héctor Alejandro) Gramajo y (Otto) Pérez Molina
durante el genocidio. El problema con los juicios internacionales es
que son procesos muy largos, pero sí hay un caso contra Ríos
Montt en la Corte Interamericana que va a abrir este año o el
próximo.
¿Y qué hay del apoyo que Estados
Unidos dio a la lucha contrainsurgente?
Como ciudadana americana, me siento avergonzada por la
política del gobierno de mi país en esos años.
En busca de la verdad
Victoria Sanford es antropóloga e investigadora
del Instituto contra la Violencia, de Virginia. Y becaria por la Paz
de la Universidad de Harvard.
En 1997 publicó Madres, viudas y
guerrilleras: conversaciones anónimas con sobrevivientes del
Estado del Terror. En 1999, Secretos enterrados. Verdad
y derechos humanos en Guatemala. La editorial F& G acaba de
presentar Violencia y Genocidio en Guatemala, que ya está
a la venta.
Un extracto de su libro: El genocidio como
política militar de Romeo Lucas García y Ríos Montt:
En general, el Ejército guatemalteco ha tratado de eludir su
responsabilidad en su campaña genocida, pretendiendo que la campaña
genocida de masacres fueron actos cometidos por oficiales subalternos
fuera de control, y que las órdenes no emanaron del Alto Mando.
Pero un coronel del Ejército, sin lugar a equívoco
alguno, me expresó que un comandante no podía haber
seguido su propia estrategia en contra de las de sus superiores
(página 51).