Arte

Violencia, sangre y vino
Un atento mesero repartía las copas tintineantes junto a la pistola cargada, muy cerca del quirófano y de las tumbas clandestinas.

Texto y fotos: Gustavo Adolfo Montenegro

Un atento mesero repartía las copas tintineantes junto a la pistola cargada, muy cerca del quirófano y de las tumbas clandestinas.

¡Ay no: yo no me haría eso! —aseguró la mujer (copa de vino en mano), al tiempo que apartaba la vista de la sangre que escurría mientras la aguja quirúrgica suturaba una y otra vez el tejido que era sujetado con pinzas de metal.

—¿Gusta un vino?, pregunta el mesero a otros espectadores de la pantalla de TV. Algunos sonreían nerviosos, los recién llegados inquirían qué era aquello.

Alusión a la violencia y la impunidad era el arma cargada, al alcance de cualquiera, colocada por Alejandro Paz.

Cualquier reacción, excepto la indiferencia, era lo que quería lograr la artista Regina Galindo al someterse a una himenoplastía (cirugía de restauración física de la virginidad) que fue grabada y presentada como pieza de arte en la muestra Cinismo.

A cinco artistas se les planteó el reto de crear una obra “cínica”, en la que hicieran una crítica a sí mismos y a la sociedad. Trabajaron en sus proyectos por varios meses y presentaron propuestas en video, fotografía, papel impreso e instalación.

¿Y eso es arte?

La polémica empieza por los materiales poco convencionales de las obras.

Para algunos críticos de arte, como Irma de Luján, este tipo de obra despierta dudas: “Sólo el tiempo dirá si son o no arte. Por ahora, creo que sólo son balbuceos expresivos de un lenguaje que aún es nuevo”, opina De Luján.

“En algunos casos se cae en un exhibicionismo individual, porque en el verdadero arte se sabe cómo empezar pero no hasta dónde llegará la obra. Algunos de estos artistas saben el resultado final. A veces sólo quieren llamar la atención con el pretexto de arte conceptual”, agrega.

“No es nada nuevo”, refiere el pintor Elmar Rojas. “Ya en 1960 se hacía este tipo de obras. En sí nada es malo en arte, lo que importa es la esencia de lo que se hace. El defecto está en imitar o simplemente exhibir”.

Sin embargo, la galerista Belia de Vico, impulsora de la actividad, no lo cree así: “Los medios tradicionales no siempre permiten la total libertad de creación al artista, por ello se buscan otras formas de expresión. En el arte conceptual importa más la idea y es a partir de ella que se busca el medio de expresarla”, explica.

Diversas reacciones y gestos generaron las imágenes de la operación a la que se sometió Regina Galindo.

Con ironía y sarcasmo

Jazmín Hage imprimió, a computadora, en cuatro hojas de papel, la palabra “cinismo”: una normal, otra con “s”, la tercera, tachada y la última con minúscula. Fue al Registro de la Propiedad Intelectual y registró las 4 hojas como su “obra”. Hage expuso los documentos notariales, el recibo de pago del Registro y su título de propiedad artística.

Alejandro Paz presentó, en urna de cristal, una pistola cargada, prácticamente al alcance de cualquiera. Y el mesero seguía ofreciendo vinos y gaseosas, mientras la restauración de virginidad volvía a empezar en la TV, al igual que la lenta, muy lenta, desaparición de la frase “Te mata”, escrita con cocaína sobre un vidrio, bajo el cual estaba la cámara de video.

Las letras eran aspiradas por la autora de la obra, Ana de Vicente, quien de esa forma hizo una crítica a las formas de drogadicción y a la impunidad en la cual se mueven los grandes cárteles del narcotráfico.

Al fondo de la galería Contexto había dos fotografías de cadáveres de niños, exhumados en cementerios clandestinos. José Osorio instaló las imágenes con un permanente sonido de rondas infantiles, cantadas por escolares de colegios de prestigio. La obra se titulaba El dedo en la llaga.

Las inspiraciones desafiantes

Ana de Vicente lanza un mensaje silencioso pero impactante sobre la drogadicción.

• Al inicio de esta obra en video están escritas, con cocaína sobre un vidrio, las palabras TE MATA.

• Hay varias tomas. Cada una registra el momento en que la artista “borra” cada letra, consumiendo la droga. No es actuado. La dosis es real.

• Al final no queda ni una de las letras. El significado total de la obra tiene que ver con la impunidad y con la gran influencia que ejercen los cárteles del narcotráfico.

La galerista Belia de Vico propuso a varios artistas crear una obra “cínica”.

Unidos por la ironía

La galerista Belia de Vico propuso a varios artistas crear una obra “cínica”, en el sentido de criticar y hacer ironía de la realidad.

Estas opiniones fueron recopiladas, con algunos de los artistas, antes de la exposición:

• José Osorio: “El arte se sostiene a través del misterio”, opinó acerca del tipo de lenguaje utilizado para crear sus obras, que a menudo no es comprensible de buenas a primeras.

• Regina Galindo: “Me apasiona el arte conceptual, pues está más relacionado con ideas que con materiales. Importa más el significado que la obra en sí”.

• Jazmín Hage: “Propuse algo para ser rechazado. Una obra que busca generar más preguntas que respuestas”.

• Alejandro Paz: “En estas propuestas convergen la realidad exterior y el proceso creativo. El espectador se ve involucrado en la obra”.

• Belia de Vico (curadora): “Existe una línea muy delgada entre arte y espectáculo exhibicionista y yo la cuido, para que las obras no pierdan su profesionalismo”.


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