Semanario de Prensa Libre • No. 06 • 15 de Agosto de 2004    


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D cultura

La pasión de Jesús Castillo
Entre sus composiciones figuran óperas, ballets, obras para canto, piano y orquesta.

Por Ingrid Roldán Martínez

El rescate de la música indígena es una de las principales características de la obra de Jesús Castillo. Se dedicó al estudio, investigación y recopilación de melodías e instrumentos en distintas comunidades, desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, en una época en la que nadie prestaba atención al tema. Hablaba mam y k’iche’, eso facilitó su contacto con los indígenas.

Estudió el canto de las aves y los incluía en sus composiciones. Una de éstas, titulada Fiesta de Pájaros, un vals capricho español, se basa en esos estudios. Es una pieza importante del repertorio de marimba. Recientemente ha sido transcrita para cuarteto de cuerdas y también para guitarra, y grabada por el Cuarteto Contemporáneo y por Joseaugusto Mejía, respectivamente. Publicó el libro La música Maya Quiché, resultado de sus 44 años de investigación.

Jesús Castillo

Sin embargo la música no era su única afición. También lo eran la astronomía y la química. Construyó su propio telescopio y para observar el cielo abrió un boquete en el techo de su casa. Además intentó la producción de diamantes sintéticos. Hizo diseños y modelos para una especie de marimba eléctrica que pudiera tocarse con las dos manos, como el piano.

De Ostuncalco a Xelajú

Jesús Castillo nació en San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango, el 9 de septiembre de 1877. Hijo de una relación de juventud de Gregorio Castillo y doña Jesús Obrígida Monterroso.

Vivió con su madre hasta los 9 años de edad. En 1886 una de sus tías paternas lo llevó a estudiar a Quetzaltenango y entre sus maestros de piano conoció al virtuoso Miguel Espinoza.

“Muerto mi padre en 1892, fui internado otra vez en el Instituto (Nacional de Varones de Occidente) y allí, a la edad de 15 años aprendí a dirigir piezas escénicas de 'género chico' español (zarzuelas cortas)”, escribió Castillo en un texto autobiográfico.

Su hermano menor, Ricardo, fue otro destacado compositor.

En septiembre de 1897, cuando tenía 20 años de edad, se incorporó a las filas de la “Revolución del 97” contra el régimen de José María Reyna Barrios que buscaba su reelección y que disolvió la Asamblea Legislativa mediante golpe de Estado, pero fueron derrotados.

Castillo buscó refugio en la finca La Providencia, de San Martín Sacatepéquez, donde permaneció casi un año. “Ese contacto con los indios fue intencional, de parte mía —afirma—; y lo hice para facilitar mis compilaciones de música indígena. Y de este modo, a fines del mismo año, 1897, pude componer mi 'primera obertura indígena', a favor de los temas allí recogidos”.

Castillo regresó a la ciudad de Quetzaltenango. En 1917, recibió la propuesta de Virgilio Rodríguez Beteta para hacer una “ópera nacional guatemalteca” que titularon Quiché Vinak. Partes de la obra se presentaron en ocasión de cuarto centenario de la fundación de Guatemala el 25 de julio de 1924, ceremonia en la cual recibió las Palmas Académicas del gobierno de Francia.

Una carta de la Unión Panamericana solicitándole selecciones de Quiché Vinak llegó a sus manos en 1925. La música sería tocada por grupos musicales de Estados Unidos. “Desde entonces, los pedidos que se me hacen de trabajos míos han ido en aumento, hasta el grado de abrumarme”, escribió el autor.

En 1923 fue invitado por el Gobierno de México para estudiar las diferencias estructurales entre la música maya y la azteca. Emprendió el viaje, pero no pudo efectuar su trabajo a causa de la revolución encabezada por Adolfo de la Huerta en el vecino país. Fue su única salida al extranjero, relata René Augusto Flores en el ensayo Jesús Castillo: genio y figura.

Genio y figura hasta la sepultura

Castillo murió antes de cumplir los 70 años de edad. Quienes lo conocieron describen al maestro como un hombre modesto, huraño, tímido y solitario.

Cuentan que cuando estaba en el hospital, las Hermanas de la Caridad intentaron convencerlo de que se confesara pues de lo contrario iría al infierno. Con su característico sentido del humor, les respondió: “Mejor, hermanitas: siempre he tenido vivos deseos de conocer Xibalbá”.

Su vida

El maestro Castillo nació en San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango, el 9 de septiembre de 1877.

1886 Ingresó al Instituto Nacional de Occidente. Su instrucción musical fue encomendada a los maestros Fernando Soria, Alejandro y Miguel Espinoza y Rafael Guzmán.

1897 Se unió, como voluntario, a las filas de la “Revolución del 97”. Después de la derrota se refugió en una finca de la bocacosta. De esta experiencia nació su interés por la música maya k’iche’.

1909 Compuso al piano su famosa obra Fiesta de pájaros que forma parte del repertorio de música para marimba. Recientemente ha sido transcrita para cuarteto de cuerdas (Paulo Alvarado) y para guitarra (Joseaugusto Mejía).

1917 Primera audición de su música en el extranjero, en Nueva York.

1924 Recibió las Palmas académicas del Gobierno de Francia. Estreno de la ópera Quiché Vinak.

1946 Falleció en la ciudad de Quetzaltenango.

Sus óperas...

Castillo se inspiró en las raíces indígenas. Compuso dos óperas:

Quiché Vinak: Creada entre 1917 y 1925. Partes de ella fueron estrenadas en 1924 (en las fotografías).

Nicté: Considerada por el autor como una obra más elaborada que la anterior. Quedó inconclusa.

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