“Soy un iluso”
Tasso es la figura más conocida del mundo diplomático y cultural, pero también por su buen humor.
Por Francisco Mauricio Martínez
Fotos Carlos Sebastián
Dentro del mundo de la diplomacia existe una figura que a pocos escapa. Su facilidad para entablar conversación, sin importar el tema o el idioma, también lo hacen una figura inconfundible en cualquier círculo social. Su buen humor es parte de su indiscutible sello en el ámbito cultural. Todo mundo lo conoce como Tasso, quien habla alemán, griego, flamenco, inglés, italiano, francés, portugués, griego antiguo, español y k’iche’.
Anastasios (resucitado, en griego) Hadjidodou, de ascendencia griega y nacido en Lieja, Bélgica, llegó a Guatemala en 1949 a trabajar en varias representaciones, y durante tres decadas en la embajada de Francia. Se ha caracterizado por su apoyo a la cultura y el arte.

La publicación de sus memorias y su biografía, son dos objetivos de Tasso.
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Tasso, como es más conocido, reconoce como una de sus cualidades la facilidad para borrar de su mente los malos momentos, y es de q uienes consideran que las personas no deben convertir su vida en un muro de lamentos. “Hay que asumir la realidad y tratar de captar lo mejor del momento que se vive”, dice. A continuación, extractos de una conversación sostenida con el diplomático.
¿Cómo llegó Tasso a Guatemala?
Mis amigos en Bélgica me entusiasmaron al describir cómo era este país y me vine con mi esposa en 1949. Los jóvenes de allá estaban hartos de tantos años de conflicto, entre 1939 y 1945, pues recién había terminado la Segunda Guerra Mundial.
El primer obstáculo cuando llegué fue el idioma, ya que hablaba otros, pero no español. Para aprender este idioma nunca tomé una clase, sino que lo hice platicando y leyendo. No me preocupé de aprenderlo antes, porque nunca me imaginé que iba a llegar acá.
Y cuando llegó ¿en qué empezó a trabajar?
En las representaciones de Francia, Bélgica y otras. También me acerqué a la Alianza Francesa, lo cual me permitió mantenerme al tanto de la cultura del país. Mis primeros amigos aquí en el país fueron los Delprée y los Bonin. Después me hice amigo de un grupo de pintores como Roberto González Goyri, Dagoberto Vásquez y otros que eran la vanguardia en ese entonces.
Cómo fue Tasso durante su niñez?
Me gustaba mucho leer y era muy bueno en matemática. Mi mamá me enseñó a leer y a escribir los idiomas francés y griego, antes de ir al colegio, en ese tiempo vivíamos en Bruselas, Bélgica.
Mi papá me llevaba a su fábrica de cigarrillos dos veces por semana para que mi mamá estuviera en paz en la casa. La secretaria me enseñó a usar la máquina de escribir, pero como no sabía leer, entonces hacía dibujos con las teclas, como casitas y flores.
Después de más de medio siglo de vivir en el país, ¿se arrepiente de haberse radicado en Guatemala?
Creo que uno no debe transformar su vida en un muro de lamentos. Hay que asumir su realidad y tratar de captar lo mejor del momento que se vive, y tratar de convivir con gente que le es afín y pueda dialogar.
¿Existe algún suceso de su vida del cual se haya arrepentido?
Tengo una facultad de olvido muy grande respecto de lo malo. Lo malo lo borro de mi mente, como sucede con las computadoras. Creo que las decepciones de la gente provienen de que se hacen demasiadas ilusiones de los demás. Quieren pedirle peras al olmo.
¿Considera que tiene más cualidades que defectos?
No he hecho el inventario de ninguna de las dos cosas, pero, pese a mi edad, tengo una cualidad muy grande, como lo es que mantengo intactas mis ilusiones. Sigo teniendo esperanzas, y de la gente espero mucho.
Pero debe tener algún defecto...
Creo que a veces soy demasiado confiado.
Dentro de las cualidades y defectos que puede tener una persona, ¿cuáles son las que más detesta?
Hay dos cosas que he eliminado de mi mente y mi vocabulario, los verbos detestar y aburrir. Yo nunca me he aburrido porque siempre tengo qué hacer.
¿Qué hace Tasso para mantenerse siempre de buen humor?
Creo que nunca pienso en mi humor... soy como soy. He conocido gente que desde que se levanta principia a bostezar y a decir ¡ay, qué día! o mire cómo está el tiempo... y dicen que mañana va a estar peor, y lo dicen para darse ánimo.
¿Cuál ha sido el momento más triste de su vida?
La muerte de seres queridos muchas veces jóvenes. Por ejemplo, mi papá murió cuando yo tenía 17 años, y me recuerdo de eso como si hubiera sido ayer.
También recuerdo amigos que murieron durante el conflicto armado.
Y el momento más feliz...
Uno de los más felices fue cuando el exalcalde Óscar Berger declaró el callejón donde vivo con mi nombre. Hay gente en Europa que cree que esto es broma, porque esto sucede cuando alguien está muerto.
En los juegos florales de Quetzaltenango, en 1995, llegó una cubana que me dijo: pensé que usted se había muerto, porque vi su foto en la revista de la Universidad Autónoma de México, donde salió una página anunciando los Juegos Florales.
¿Y la orden que le dio el Congreso?
También fue impresionante, porque es de esas raras ocasiones en las cuales los diputados apoyan algo en forma unánime.
¿Cómo se describiría a sí mismo?
Talvez, un iluso...porque sigo manteniendo la esperanza a pesar de muchas dificultades que hay en el camino muchas de ellas inventadas por los propios seres humanos.
¿Qué piensa de la clonación?
Creo que en el mundo actual no se ha encontrado el camino, para llegar a admitir la clonación dentro de principios éticos, religiosos. Hay miedo de que esto se pueda convertir en una cosa monstruosa si se produce sin control.
Y qué es una cosa monstruosa...
Que se escapa de lo que uno se puede imaginar y puede dar sorpresas agradables y desagradables. El ser humano está jugando con juguetes peligrosos que no sabe hasta dónde puede provocar estragos, yo no soy científico, pero esa es mi impresión.
Si tuviera la oportunidad, ¿le gustaría ser clonado?
¿Usted cree que si hay muchos Tassos en el mundo, este estaría mejor? Yo no creo... ya basta con uno.
¿Qué es la felicidad?
Es una vitamina. Un momento de felicidad puede hacer olvidar un año de dolor.
¿Que les hace falta a los guatemaltecos para ser felices?
Tratar de contribuir a generar una mejor vida para los demás. El primer paso sería pensar que existe el otro, en segundo lugar no discriminar al otro y el tercero, tratar de entender al otro. Después de vencer esto se establece un tipo de intercambio de hermandad que vuelve la vida más agradable.
La gente que está en extrema pobreza, por ejemplo, no tiene ni la limosna de una palabra... la gente ve a un pobre y ni le habla, y una palabra es como un rayo de sol para ellos.
¿Qué piensa de la muerte?
Es lo más común cuando uno tiene la suerte de tener la vida, y es lo más seguro que uno puede saber que va a llegar. Esto debe tomarlo uno con calma y cada día que pasa, alguien como yo, que ya ha pasado la mayor parte de su vida, debe dar gracias a Dios, porque es una bendición.
La mayoría de la gente se acostumbra a la vida y no quiere abandonarla... se aferran y luchan por vivir el mayor tiempo posible, sin importarles las condiciones de salud.
Y de la eutanasia, ¿qué piensa?
La pondría en el mismo cuaderno de la clonación. Son cosas difíciles de admitir para un ser humano, porque es como un crimen.
...ni siquiera en los peores momentos de una enfermedad.
No me han convencido todavía en este campo. Tal vez en ciertos casos límites se podría justificar... pero no sé en cuáles.
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Políglota
Entre los múltiples idiomas que habla Tasso, sobresale el k’iche’.
Naciones visitadas: Ha estado en unos 25 países de América y Europa.
Idiomas: Habla 10 idiomas. Griego, francés, flamenco, alemán, inglés, italiano, portugués, griego antiguo, español y k’iche’. Para este último, su maestro fue Sam Colop.
Discos: Aproximadamente 100, pero la mayoría son antiguos.
Transporte: Para trasladarse utiliza taxi una o dos veces al día y dos o tres veces el servicio de transporte urbano.
Bebidas: Toma mucho café y además un poco de vino, whisky y agua.
Chalecos: Tiene media docena. Últimamente utiliza a diario esta prenda, porque si no se le cae el celular. |
¿Y para uno mismo?
Sería un suicidio.
Y de la pena de muerte, ¿cuál es su posición?
Estoy en contra, porque creo que la pena es mayor si hay un castigo, y no la desaparición de una persona; casi lo veo como una contradicción.
¿Qué metas no ha podido cumplir Tasso en su vida?
Muchas cosas. Quiero escribir mis memorias. Cada vez digo que lo voy a hacer y he escrito cosas, pero no lo que se pueda decir memorias. En estos momentos hay un proyecto con una editorial para hacer mi biografía.
¿Cuál sería su mayor deseo?
Tal vez realizar un viaje a mi país de origen para complementar el conocimiento de mis raíces. Cada vez que uno viaja al país donde nació o vivió complementa sus conocimientos.
¿Cuántos libros ha leído?
Ja...ja...ja No sé... he leído...unos 10 mil.
¿Recuerda el primero y el último?
El primero que leí fue uno que me regaló mi mamá, el cual estaba escrito en griego y hablaba de la mitología griega. Y el último fue El ángel literario, de Eduardo Halfon.
¿Qué libros le recomendaría a sus amigos?
Cada persona es un mundo, entonces es muy difícil recomendar un libro. Pero la recomendación que daría yo es que a pesar de todas las tentaciones que da la actual sociedad de consumo, sobre todo los medios de comunicación, creo que no hay que olvidar que existen los libros donde la gente que los escribe pone lo mejor de sí.
En este momento hay gente que está escribiendo un poemario o una novela, y el diálogo que uno tiene con un libro no va a ser sustituido por algo que se ve pasivamente en la pantalla.
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